lunes 8 de febrero de 2010

"De todo un poco", un libro de cómics que es como una comedia.



Seguro que se podrían sacar muy buenos guiones para el cine del libro de cómics de José Antonio Bernal, humorista gráfico aragonés, que ha colaborado, por ejemplo, en el diario EQUIPO, y que actualmente, entre otras cosas, trabaja en El Jueves.

Estuve el otro día en la presentación de su libro "De todo un poco" y me divertí mucho, tanto por los presentadores como por la gracia que tiene Bernal al dirigirse al público, y más, si cuenta con la ayuda de algún asistente que le hace preguntas del tipo: "¿Has hecho algo serio alguna vez?"

Claro, me compré el libro en cuestión y me he reído muchísimo y lo digo en serio, y no sólo porque todo el mundo te dice que el "tío" es un gran dibujante.

Bernal se mete con todo cristo en plan humorístico, con los jugadores de fútbol que cobran millonadas, con los partidos políticos que se hunden y sacan un trozo de cabeza por encima del agua, con la Fórmula I, con el locutor de la fórmula I (es tremenda 1 de las viñetas en que sale en medio del matrimonio Alonso), con los periodistas oportunistas, con los de la Eurocopa, con el papel de España en la Eurocopa, bueno, con todo un poco.

Lo que les recomiendo es que hagan como yo y compren el cómic, su precio es barato y les garantizo un rato muy entretenido.

Yo, tan afortunado como los asistentes a la presentación que lo desearon, tuve la suerte de que me hiciese un dibujo (en el que por cierto salgo bastante gordo). Pero ya me dijo un amigo que no era yo. ¡Menos mal, ya había pensado que me estaba engordando de estar tanto tiempo en las butacas de un cine!

domingo 7 de febrero de 2010

Million dollar baby, by Clint Eastwood

Al principio he pensado que esta sería una película más de boxeo, pero, claro, ahora lo entiendo, Clint Eastwood no podía hacer algo tan simple. Y Million Dollar Baby no hubiera sido considerada la mejor película de 2004 por la Academia de las Artes americana.

La meteórica carrera de Maggie parece no tener límite. Gana a casi todas sus contrincantes en el primer asalto. Es una chica con una fe ciega, con una fuerza de voluntad descomunal, con una capacidad de trabajo ilimitada. Y esto es lo que le gusta a Frankie Dunn (Clint Eastwood), por eso, a regañadientes, terminará siendo su manager. Luego, la llamará “Mi amor” y estará siempre con ella, nunca la abandonará, hasta que ella quiera que la abandone, y aún así, pasará el resto de sus días en ese restaurante donde hacen ese estupendo pastel de limón que tanto les gusta a ambos.

Million Dollar Baby, como digo, no es una película más de boxeo, ni siquiera sé ya si es una peli de boxeo o más bien es una película que trata del amor y de la muerte, de la necesidad de adelantar la muerte cuando ya se ha conseguido todo en esta vida.

Me da tanta rabia lo que hace la Osa Azul. Y, sin embargo, con cuantas Osas Azules nos encontramos en nuestra vida hasta el punto de que hagan la tuya inútil, y hagan que la persona que más te quiere y que lo ha hecho todo por ti, también la vea inútil.
Nuestra creencia en Dios tampoco servirá en ese momento. ¿O sí? Porque quizá en ese momento Dios esté con nosotros y apoye nuestra decisión. Probablemente, es la idea que la iglesia se ha hecho de Dios la que no está con nosotros, pero Dios sí.

Cuestión veinte mil veces tratada, la de la eutanasia, la salida que da Eastwood en Million Dollar Baby parece gustarnos a todos, al menos, a mí.

“Iremos al campeonato en avión, volveremos en coche”.
Y si no se vuelve en coche, entonces simplemente mejor no volver.

sábado 6 de febrero de 2010

Todo lo que usted siempre quiso saber sobre el sexo y nunca se atrevió a preguntar



No, esto no es una guía informativa sobre sexualidad, más bien se trata de ridiculizar algunos tabús que siempre ha habido sobre el sexo.

Eso hace Woody Allen en esta película de título tan largo como acertado.

La divide en siete capítulos, que se convierten en sketches, sobre los afrodisíacos, la sodomía, los travestís, la frigidez, la perversión, los experimentos sobre sexualidad y la eyaculación.

Resumiendo un poco cada capítulo, en los afrodisíacos, Allen es un bufón que utiliza un bebedizo para conquistar a la reina, pero hubiera hecho mejor en ser más hábil para encontrar la llave de su cinturón de castidad. En sodomía, un médico de cabecera se enamora perdidamente de una oveja. Los travestís cuenta que a un hombre le gusta vestirse de mujer sin ser homosexual. En la frigidez, Woody tiene una mujer que sólo llega al orgasmo en público. La perversión es un concurso de TV en el que participan un señor que le gusta exhibirse en el metro y un fetichista. Los experimentos sobre sexualidad vienen de la mano de un doctor loco, Allen quiere ser su ayudante, destruye su laboratorio con la ayuda de una periodista, lo que hace que se escape una teta gigante que es “capturada” con un sujetador. Y en la eyaculación, el sketch más original, se nos muestra el interior del cuerpo humano en plena actividad sexual y antes del lanzamiento del esperma, más o menos.

Es una comedia alocada e irreverente abordando el tema del sexo, con detalles propios de este director, con cientos de detalles propios de este director, por ejemplo, que el médico sea descubierto por su mujer porque huele a chuletas de cordero o tiene restos de lana en la chaqueta o que un espermatozoide tenga miedo de hacer su trabajo porque “imagínate que no sea utilizado en la reproducción, sino en una masturbación y termine en el techo del coche”, que el marido travestí se vaya al baño de sus consuegros y se meta en un lío al disfrazarse de mujer, que la teta gigante corra por la campiña y Allen la capture utilizando un crucifijo y un sujetador, o que los encargados de conseguir la erección sean una especie de marineros remando cantando una canción.

En fin, es meterse en la cabeza de este genio que nos fabrica imágenes que nunca olvidamos.

viernes 5 de febrero de 2010

Toma el dinero y corre, Take the money and run, golpes geniales



¿A quién se le ocurriría robar un banco poniéndole una nota al bancario en la que no se entiende si pone revólver o recólver? ¿ y a quien se le ocurría además discutirlo con ese operario? y ¿a quien se le ocurriría consultarlo con el director del banco y con su secretaria y con todos los empleados? No podía ser a otro que a él, a Woody Allen.

Su primera película, Toma el dinero y corre, Take the Money and run, es así. El lo hace todo, o casi todo, director, guionista y actor y, ya saben, te ríes sólo con verle.

Mi padre y los hombres de su generación dirían que esta peli es una “sosada”. Pero, chicos, ¡que sosada!, literalmente te partes.

Virgil Starkwell, que así se llama su personaje, es un ladrón de poca monta, ¿qué digo de poca monta? es un ladrón incompetente, nefasto. Ya lo dicen sus padres cuando son entrevistados: Es un gamberro, intentamos enseñarle a creer en Dios, pero nada…Por cierto, sus padres aparecen disfrazados con una careta con bigote y gafas, porque “no pueden soportar la vergüenza de tener un hijo así”

Virgil tuvo una infancia difícil, los demás chicos le rompían las gafas y cuando la poli iba a ayudarle, también le rompía las gafas.

Se enamora de una lavandera, Louise, y cuando van a cenar por primera vez le dice que su sombrero le suena, que lo lleva todo el mundo, que está de oferta en las rebajas.

A los seis años empieza a tocar el violonchelo, según su sicólogo porque simboliza a su madre y a un falo, y su profesor de música dice, en otra entrevista, que no entendía el instrumento, que tocaba horrible, pero a pesar de ello tenía una gran afición.

Virgil intenta salir de la cárcel simulando que lleva una pistola fabricada con jabón y chocolate. Claro, al fugarse, no se fija en que llueve y la pistola se le derrite delante de los policías. También intenta salir ofreciéndose como voluntario para una vacuna, a cambio de la libertad condicional, y entonces se convierte en un rabino.

Bueno, los gags son desternillantes y aunque la peli es de 1969 siguen conservando una originalidad extrema, sin duda se adelantan a su tiempo.

Cima del absurdo, Toma el dinero y corre adopta la forma de falso documental imitando a películas anteriores sobre criminales famosos y entrevistando a las personas que conocieron a Virgil, ese ladrón que no está en la lista de los 10 delincuentes más buscados. Es una ácida crítica contra las películas serias de gánsters y contra el duro sistema judicial americano.

Bueno, como ya he “chafado” algunos sketches, no cuento mucho más. Sólo era para que se hagan una idea de lo que se van a encontrar. Si quieren reírse a carcajadas vean Take the Money and run, Woody Allen de joven perdedor y sin embargo siempre esperanzado y luchando por sacar a su familia adelante, a pesar de ese vicio tan feo que tiene: el de robar.

miércoles 3 de febrero de 2010

Invictus, Mandela une a Sudáfrica con el rugby



Clint Eastwood aborda un acontecimiento deportivo histórico en la película Invictus: el Campeonato del Mundo de Rugby celebrado en Sudáfrica en 1995. Y se centra sobre todo en la final Sudáfrica-Nueva Zelanda, o lo que es lo mismo, Springbok contra All blacks.


Mandela llega a la presidencia en 1994 y consciente de lo que representa el equipo de rugby nacional, los Springbok, que tradicionalmente habían sido apoyados por la población dominadora blanca y rechazados por los negros, se propone ganar ese campeonato para unir a todo el pueblo en torno al equipo y formar un sentimiento nacional de país. Y lo consigue.


Este hombre que estuvo veintitantos años preso por luchar en contra del apartheid en Sudáfrica, que llegó a Presidente y que es considerado como uno de los mejores políticos del siglo XX obró el milagro de evitar una guerra civil a través del rugby


Apoyándose en este partido, que se ha considerado incluso como el nacimiento de una nación y el final del apartheid, Eastwood firma una historia emotiva y trascendente.

Morgan Freeman es Mandela y Matt Damon interpreta al capitán de los Springbok, Francois Pienaar. Ambos son personajes fundamentales. De hecho, la foto de Mandela y Pienaar recogiendo el trofeo dio la vuelta al mundo.

Interpretar a un hombre de la talla de Mandela es difícil, Freeman lo hace con solvencia, pero a menudo en el desarrollo de la película te imaginas al verdadero Nelson en esas vicisitudes. No ocurre lo mismo con Damon, ya que Pienaar es menos conocido y el parecido entre ellos es mayor, a mi modo de ver.

El presidente es un hombre con mucho carisma, con una especie de magia y eso se transmite, y lo transmite al capitán, citándole en su despacho y contagiándole el mismo espíritu de nación que él tiene y la idea de que negros y blancos deben vivir en paz en Sudáfrica.

Apartado especial tienen también los hombres de seguridad de Mandela, cuerpo formado por negros y blancos que terminan llevándose bien y celebrando la victoria.

Pocas veces, en fin, una historia real es tan perfecta y acaba tan bien que no es necesario inventar mucho más al plasmarla en el cine.

domingo 31 de enero de 2010

Avatar: disfrutar en el cine



Hablar de Avatar a estas alturas es tarea difícil con todo lo que se ha hablado de esta película. Se ha dicho de todo, que es buenísima, la mejor del año y de mucho tiempo a esta parte, pero también se ha dicho que sus valores creativos se reducen a los efectos especiales y poco más.

Bueno, yo como estoy en mi blog y tengo libertad de expresión, diré lo que pienso.
Si el cine es espectáculo, o un espectáculo, Avatar es, probablemente, el mejor espectáculo del año.

Entonces habría que discutir qué es el cine. Y no nos pondríamos de acuerdo.
El séptimo arte es eso, un arte, y en el arte hay una cosa que influye de manera decisiva, que son los gustos de quien lo aprecia. A unos les gusta Picasso, a otros Dalí, a otros Velázquez, y a otros les gustan otros pintores, pero todos son artistas. Así que el cine, compendio de muchas artes (música, fotografía, escritura, etc) también está sometido al gusto del espectador. Y al espectador le ha gustado esta película. Digamos que Goya es incontestable como artista, y hay gente que no le gusta su pintura. Con Avatar sucede lo mismo, es una gran película y sin embargo tendrá sus detractores. Habrá gente que valore más el guión y otra que valore más otras cosas. En mi opinión, Avatar es buena en muchas cosas, y no es mala en el guión.

Independientemente del marketing que hay detrás de Avatar, el caso es que vas al cine, te pones tus gafas de 3D y pasas un rato espléndido. Porque las imágenes te llegan, te metes dentro de la historia y crees estar en Pandora volando con los protagonistas en uno de esos pájaros que utilizan los na´vi.
Luego, que si es ecologista, que si es una estrategia de Obama para lavar la imagen bélica de USA, que si se parece a Bailando con Lobos (para mí si), puede ser más o menos importante, pero ya nadie te quitará el buen rato que has pasado.

Siguiendo la línea de lo que dije con Nine, hay que ir a disfrutar al cine, y con Avatar disfrutas y de lo lindo. Después alguien se ocupará de hacerte ver todos sus defectos, pero yo me pregunto que gran película no ha sido criticada.

Que Avatar sea una de las pelis más taquilleras de la historia, como Titanic, también de James Cameron, y que haya recibido ya unos cuantos globos de oro y unos cuantos premios, dice mucho a su favor. Pero conseguir la unanimidad hoy en día es casi imposible

sábado 30 de enero de 2010

El sirviente, de criado a amo.

Punto culminante de la obra de Losey, El sirviente es una magnífica película con muchísimos contenidos.

Lo primero que recalcaría es que es la historia de dos hombres que ocupan distintas posiciones y que esas posiciones van cambiando y terminan de distinta forma de como son al principio. Esto no parece gran cosa, sino fuera por el hecho de que su relación es al principio profesional, uno es el amo y otro el criado, y después pasa a ser personal y de dominación, el jefe se convierte en siervo y el sirviente en su amo.

Sobre la otra apreciación que haría en cuanto al contenido se ha hablado mucho. Y es la de la lucha de clases que representa esta película. Cierto, pero con cautelas. Porque no es el contenido más aparente, sino lo que subyace. La aristocracia está en peligro, se toma demasiados brandys, va a demasiadas fiestas, tiene muchos proyectos en la jungla de Brasil que no se inician, mientras que la clase media viste muy bien, es elegante, tiene modales exquisitos, gran gusto por la decoración y es más emprendora, hace la compra, decora la casa y sabe cocinar. La aristocracia se representa en ”El sirviente” por medio del amo, Tony, un joven atractivo, pero un poco blando y vago, la clase media – o pobre-, en definitiva la clase inferior, se representa por medio del sirviente Hugo Barrett, un inmenso Dirk Bogarde.

Barrett, el sirviente, llega a la casa del amo, Tony, que está durmiendo, porque “ha bebido demasiadas cervezas” la noche anterior. La casa está deshecha.
Y Hugo la construye, crea su atmósfera, la decora a su gusto y es la primera forma de empezar a dominar a Tony.

Tony tiene novia, Susan, también de la aristocracia, y Susan no traga a Barrett, porque se da cuenta de que está ocupando una posición muy peligrosa al vivir todo el día con su novio. En todo momento, Susan advierte a Tony del peligro del sirviente.

Pero al amo le va bien tener un criado que le organiza todo. Y acepta que la hermana de éste, Vera (Sarah Miles) venga para echarles una mano. Lo que no imagina es que terminará acostándose con ella, y que no es la hermana de Barrett, sino una amiga íntima, por llamarlo de alguna manera. Sin darse cuenta, Tony está cayendo en las garras de Hugo, éste le está dominando sexualmente a través de su “hermana”, le obtiene el placer, le deja contento, le da un caramelo dulce que el amo chupa, y lo introduce en su mundo, lo iguala a él. No es más que el primer paso. Después, todo va deprisa. Tony, la aristocracia, sigue bebiendo demasiado y cae en la trampa del parásito que es Barrett

Por no contar mucho más, en la fase final de la película, Tony y Barrett comparten mesa, comparten jueguecitos (Hugo le llama gatito), y comparten fiestas con mujeres. Pero eso no es todo, hay un momento en que Hugo ordena a Tony que le sirva un whisky y la misma Susan termina abrazándose a Barrett. La conversión se ha realizado. La subida al poder de Hugo es ya un hecho.

También hay que alabar al director Losey por la gran elección que hace de los actores principales, su físico es más que adecuado.