lunes, 9 de noviembre de 2009

Celda 211, inolvidable Mala Madre



Luis Tosar resulta creíble en toda la película en el papel de Mala Madre, lo elevamos a la categoría de héroe.
El chaval, el funcionario que al principio parece un unisersitario, crece y se comporta dignamente al lado de Mala Madre como el amigo que está ahí hasta el final.
Y Carlos Bardem nos regala una interpretación maravillosa de un traidor, villano entre los villanos, astuto, serpiente y que bien podría valerle algún premio.

Celda 211 es una gran película, y para mí su mayor virtud es la de hacernos partícipes de la transformación de una persona normal en un hombre que es capaz de matar para sobrevivir y que se ve envuelto en un motín carcelario. "Tú no has roto un plato en tu vida" le dice Mala Madre, el recluso cabecilla (Luis Tosar) a este chico. Pero este chico al final de la película es un preso más amotinado, violento, y exigiendo dignidad para las prisiones españolas. Sin duda, la noticia de lo ocurrido a su mujer embarazada le lanza al odio hacia quienes por negligencia le han encerrado ahí.

La historia tiene gancho y va de menos a más. Hasta Antonio Resines avanza como todos y resulta sumamente veraz haciendo de policía al que le gusta dar caña.

Y el personajillo negociador que termina dando su versión de los hechos no tiene desperdicio.

Es una película dura, que nos deja mal cuerpo, pero muy realista, afrontando un problema que tenemos toda la sociedad, pero al que hacemos la vista gorda porque no nos toca de cerca. Lo que pasa es que a este chaval le toca.

lunes, 2 de noviembre de 2009

El secreto de sus ojos, firme apuesta de Argentina para los Goya



Un caso policial marca los 25 últimos años de la vida de un hombre. Se trata de Benjamín Esposito, un funcionario de un juzgado penal argentino que ha trabajado de cerca en la causa Morales y que se involucrará en ella personalmente hasta límites peligrosos.
Cuenta con la ayuda de su amigo y compañero de trabajo, Sandoval y de su jefa, Irene, de la que está enamorado.

Nos vamos cambiando de tiempo.

Primero estamos en 1974, fecha en la que tiene lugar el asesinato y violación de una hermosa mujer recién casada. Espósito participa por su trabajo en las diligencias del crimen, pero es archivado y aún así él seguirá investigando, porque ha conocido a Morales, el marido de la joven violada y siente una gran pena por él conmovido por su gran amor.
El asesinato marcará la vida de estos dos hombres, ambos saben quién es el asesino, pero éste está protegido por el sistema penal argentino que lo utiliza en labores policiales
Espósito y Sandoval han emprendido una búsqueda de este violador siendo capaces de ir a un campo de fútbol para detenerle, y, sin embargo, es un hombre que está libre dado el amparo que el entramado judicial le brinda.

Después, en la actualidad, cuando Espósito ya se ha jubilado, decide escribir una novela sobre este turbio asunto, y eso le llevará a recomponer algunos eslabones de la cadena, sobre todo, después de visitar a un retirado Morales en una finca rural. Allí descubrirá el terrible desenlace del episodio que ha marcado su vida desde hace tanto tiempo.

La película nos adentra en el mundo de los juzgados, de los “doctores” o jueces, de los empleados penales de menor nivel, de las rencillas o distintos criterios que utilizan uno u otro auxiliares de la justicia.

También se habla de la amistad, como la que existe entre Sandoval y Benjamín, de cómo este último le recoge cuando el primero se emborracha y lo disculpa ante su mujer.

Y el amor es el plato fuerte. Benjamín ama a su jefa, Irene, pero parece que no es correspondido. Es un amor complicado, latente, pero no manifestado por parte de ella.

Con el paso de los años, el asunto Morales volverá a unirlos al evocarles momentos de una vida en común, en el aspecto profesional, pero también en el emotivo.

Gran película del cine argentino, basada en una novela de Eduardo Sacheri, con unos actores a un excelente nivel, estupendo Ricardo Darín, con una trama de gran interés y con un final impactante y que además te hace pensar en temas de más amplio calado social, como el funcionamiento del aparato judicial, la conveniencia o no de la pena de muerte, el cumplimiento de las condenas o el deseo que tienen muchos ciudadanos de tomarse la justicia por su cuenta.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Si la cosa funciona, o, la vida según Woody Allen



Después de una floja Vicky Cristina Barcelona, el genio de las gafas vuelve a meternos en sus obsesiones: el sexo, la atracción por las jovencitas, el ensalzamiento del “vivir el momento”, etc.

El actor Larry David es su alter ego en la pantalla y habla directamente al público de la sala delante de sus amigos para explicarnos su historia, la de un señor maduro que odia al ser humano porque considera que todos somos idiotas, aburridos, y con bajo coeficiente intelectual, a diferencia de él mismo, claro, que se considera un genio. Y eso es lo que le dice este hombre (Boris Yelnikoff se llama) a una joven que se encuentra en las puertas de su casa pidiéndole algo para comer, Melody. La acoge, la deja vivir en su casa y a pesar de dejarle claro que lo suyo es imposible porque la considera una paleta del sur, termina casándose con ella.

Posteriormente, cuando los padres de Melody vayan a Nueva York buscando, por distintos motivos, a su hija, todos cambiarán. Melody conocerá a un joven apuesto y dejará a Boris, su madre descubrirá que es una gran fotógrafa y vivirá un menage a trois, y su padre se dará cuenta de que siempre ha sido homosexual. El propio Boris, después de su segundo intento de suicidio, caerá encima de una vidente con la que también iniciará una relación. Todos juntos celebran el año nuevo, es decir, “un día más que les acerca a la tumba” y que según Yelnikoff no habría que celebrar.

“Si la cosa funciona, hay que aprovechar ese momento”, ese es el mensaje que parece querernos transmitir Allen, en poco más de hora y media.

Nos encontramos con el genio judío de las películas que le hicieron famoso y sus incondicionales estarán contentos. Los que no lo aguantan, no creo que la soporten mucho.

Personalmente, creo que es una lograda comedia, con diálogos inteligentes que arrancan nuestra media sonrisa en vez de la carcajada y con recursos que todavía hoy siguen teniendo su gancho, como el protagonista charlando con nosotros nada más llegar al cine.

Rebecca, la R omnipresente y la siniestra ama de llaves



R en los pañuelos, R en las sábanas, R en las mantas, R en la memoria del ama de llaves, R en todas partes.

Sí, la R de Rebecca está en todo momento presente en esta inolvidable película de Alfred Hitchcock

Cuando era un niño, al verla por primera vez, me impresionó. Y hoy todavía sigue impresionándome.

Es admirable la capacidad de este director para hacer que el personaje principal de la historia sea alguien a quien no vemos físicamente pero que está siempre en nuestra mente, igual que en la de la nueva Señora de Winter.

Joan Fontaine es una joven que se enamora de un aristócrata en Montecarlo, Maxim de Winter (Laurence Olivier). Y lo encuentra en un acantilado en actitud de arrojarse por él. A partir de ahí, inician una relación, un amor, que les durará hasta el final de la cinta.

Esta chica trabaja para una señora como acompañante pagada, una señora insoportable, que siente envidia de ella porque conquista al conocido e importante Sr. de Winter.

La primera parte de la película es el enamoramiento entre Joan Fontaine y Laurence Olivier en el sur de Francia. Deciden casarse en secreto allí e ir a vivir a la mansión de Winter, llamada Manderley, situada junto al mar, en Inglaterra.

El recibimiento en su nuevo hogar es impresionante, todo el servicio reunido. Y, ¡como no! la siniestra ama de llaves presidiéndolo todo.

Poco a poco, la joven esposa se da cuenta de que todo en la casa está conservado como si la antigua señora no hubiera muerto y se siente allí como criada en vez de cómo dueña de la mansión. Nosotros sabemos porque ocurre eso, por la Señora Danvers, o sea, el ama de llaves, que se empeña en mantener vivo el recuerdo de Rebecca, a la que adoraba.

Estamos deseando en todo momento que la chica se rebele e imponga su autoridad sobre la sirvienta, pero no lo hace. Ella se siente de una clase inferior, perdida en un mundo que no es el suyo y su marido tampoco contribuye demasiado a ayudarla.

La R de Rebecca, la antigua mujer, gana la partida en todo momento con la colaboración de la Señora Danvers.

Pero, ¿qué pasó en realidad con Rebecca? Se ahogó, esa es la versión oficial.
Luego descubriremos que eso no es verdad, que “el ser más maravilloso de la tierra”, como la llamaban, era en realidad un ser cruel insensible al amor, que engañaba a su marido con un presunto primo y que padecía un cáncer que iba a acabar con ella en unos meses.

Para enterarnos de todo esto, serán precisas unas cuentas escenas dramáticas y casi de terror, e incluso una investigación policial.
Cuando todo se ha sabido por fin, los amantes vuelven a Manderley, pero la Señora Danvers lo incendia porque no puede soportar que su Rebecca haya perdido la batalla y los nuevos casados vayan a vivir felices en el lugar donde la antigua señora reinaba a sus anchas y la sirvienta le peinaba con sumo gusto el abundante cabello.

Pero hay más, Rebecca no se suicidó, como podría pensarse, por padecer un cáncer, sino que intentó que Maxim la asesinara diciéndole que esperaba un hijo de su primo. Ocurrió un accidente, Rebecca se golpeó con unos herrajes y el Sr. de Winter metió su cadáver en el barco para hacer creer que se había ahogado.

Todo esto Maxim se lo cuenta a su nueva mujer el día que aparece el barco hundido con el verdadero cuerpo de Rebecca y a partir de ahí el amor entre ellos crecerá todavía más y afrontaran juntos la investigación policial que saca a la luz toda la verdad.

En suma, una enrevesada historia que nos mantiene en vilo toda la película, pero también muy pendientes de su desarrollo.

Hitchcock da muestras ya de ser un maestro del suspense y su forma de contar las cosas es única y muy personal.

Yo estaba deseando en todo momento que Joan Fontaine le diese dos bofetadas a la maldita y misteriosa ama de la casa, pero, claro, si hubiese ocurrido eso, ésta no sería una incontestable obra maestra.

sábado, 31 de octubre de 2009

Rojo y Negro, de Carlos Arévalo



Rojo y negro es una película española dirigida por Carlos Arévalo en 1942, poco tiempo después de la Guerra Civil española. En ella intervienen Conchita Montenegro (Luisa) y un muy joven Ismael Merlo (Miguel).


Luisa y Miguel son novios desde pequeños, en tiempos de la República española. Pocos años más tarde, Luisa se incorpora a la Falange, mientras que Miguel se convierte en un miliciano republicano. A pesar de ello, siguen viéndose y manteniendo su relación.

Cuando estalla la Guerra Civil, Luisa intentará cobijar en su casa a un compañero de la Falange y con el fin de comprobar si otro falangista ha sido detenido por los republicanos se arriesgará a entrar en la Checa del Convento de las Adoratrices, en Madrid, haciéndose pasar por la novia de un hombre de izquierda. No obstante, el encargado de la Checa sospecha de ella y la hace seguir hasta su casa. Allí registrarán su domicilio y encontrándole una cuota de afiliación a la Falange será detenida y encarcelada.


Posteriormente, Miguel se entera de que Luisa ha sido detenida y acudirá en su auxilio, llegando demasiado tarde, puesto que ya ha se la han llevado para fusilarla. La encontrará muerta y ante la rabia que eso le causa disparará contra unos milicianos que le acribillan a balazos y acaban con su vida.

Más o menos, este es el resumen de Rojo y Negro.

En esta película, de la que se ha dicho que es un intento frustrado de un cine falangista, creo que lo de menos es la historia de amor entre Luisa y Miguel, sino que lo que prevalece es el tinte político. Los republicanos aparecen quemando iglesias, matando, robando bandejas y objetos de valor de las casas de los de derecha, y las cabecillas de la Falange femenina afirmando que “las mujeres deben influir en el pensamiento político de los hombres”.

Parece que duró poco en la cartelera española de aquella época. Y ciertamente en ella se adivina una defensa de la ideología conservadora. Hoy en día se nos presenta como una obra rara y peculiar dentro del cine español.

viernes, 30 de octubre de 2009

El día de los tramposos, un brillante Mankiewicz



Western con tintes humorísticos rayando en el cinismo, con motín carcelario y acertada lectura del alma humana, con “El día de los tramposos”, Mankiewicz demuestra toda su sabiduría cinematográfica. Se apoya en la gran labor interpretativa de Kirk Douglas , en el papel de un ladrón y criminal sin escrúpulos que no duda en traicionar a todo el que tiene delante para conseguir el botín que ha escondido en un agujero del desierto, y de Henry Fonda, que representa a un alcaide de prisión justo, que quiere mejorar la vida de los reclusos y cree en la reinserción social.

El tono de la película es divertido, el canalla París Pitman ((Kirk Douglas) cae bien, hay que decirlo, y tiene carisma de líder. Nos conquista con su sonrisa y parece que le perdonamos su mal fondo. De hecho, el público de la sala se ríe con él.
El alcaide Lopeman (Henry Fonda) es, en cambio, un hombre serio, recto, y a veces parece aburrido, pero también cae bien.

Se plantea así un duelo entre los dos hombres, que tienen intereses contrapuestos, el uno, la codicia por el dinero, el otro, la idea de mejorar la cárcel del desierto de Arizona, construir comedores y hospitales nuevos para los presos y cambiar, en definitiva, la orientación del penal, antes dirigido por un funcionario corrupto.

Lo que se cuece detrás es más profundo, es la lucha entre el bien y el mal. Pitman es un diablo simpático y Lopeman es un hombre experimentado, símbolo de la justicia, la honradez, y de el hacer las cosas bien.

¿Quién triunfa? Pues aparentemente triunfa el bueno, pero se nos desmorona, quizá, la idea que tenemos de él en la última escena. Y digo quizá, porque se puede pensar que el alcaide no hace más que lo que muchos de nosotros pensaríamos hacer, darnos la buena vida y no pensar tanto en los demás.

El grupo de condenados está magistralmente definido. Existe el joven que ha cometido un pequeño desliz y que sin embargo tiene una pena excesiva, la pareja de farsantes embusteros que se hace pasar por reverendo y mudo y que por ello acaban en la cárcel, el chino con demasiado cuerpo y poco cerebro, el veterano recluido durante años, etc.

Y a todos ellos dirige París, Kirk Douglas, una suerte de Robin Hood pero en plan malvado, porque los engaña y traiciona a todos en busca de los 500 mil dólares que tiene enterrados, nada más y nada menos, que en un pozo con serpientes de cascabel.

Entre los carceleros también hay de todo, desde el pervertido guardián que quiere dar un trato de favor al joven, a cambio de …(ya imaginan), hasta los férreos vigilantes de las armas o el gordinflón al que se le rajan los pantalones en plena visita del gobernador.

El toque distintivo de Mankiewicz se nota, en fin, en la película en todos los aspectos, y la convierte en una gran y entretenidísima obra maestra del comienzo de los 70.

martes, 27 de octubre de 2009

Amelie, la chica solidaria

Todos imaginamos que cuando encontremos el amor viviremos en un cuento de hadas. Sin embargo, Amelie volverá a la realidad, a descubrir que el cerebro está lleno de miles de conexiones, precisamente cuando consume el amor al lado de Nino, ese chico que colecciona fotos y las recompone, queriendo descubrir al extraño que aparece tantas veces en la máquina de fotos y que no es sino un empleado que arregla los desperfectos.

Todos nos aferramos a la realidad y soñamos que con el amor cambiará esa realidad y viviremos en un mundo imaginativo, en cambio Amelie se inventa un mundo imaginativo cuando no tiene el amor y se aferrará a la realidad cuando descubra ese amor.

Amelie ha tenido una infancia con falta de cariño. Su padre y su madre creen que tiene una enfermedad del corazón, no va a la escuela por ello, pero las demostraciones de amor de su familia se limitan a un examen médico periódico de su padre. Así las cosas, se deshacen de su pez con tendencias suicidas y le regalan a cambio una cámara fotográfica que su vecino intentará hacerle creer que provoca accidentes. Amelie se vengará del vecino fastidiándole la tele cuando está viendo el fútbol.

Sí, esta película es así, con situaciones disparatadas, con personajes raros y extraños, que, a pesar de serlo, buscan solamente lo que todos buscamos, la felicidad, y el amor.

Amelie decide dedicarse a buscar la felicidad de los demás cuando descubre, el día de la muerte de Lady Di, una pequeña cajita que guarda los recuerdos de infancia de un niño. Se dedicará a buscarle diciéndose a sí misma que si esa persona se conmueve al recuperar su caja de recuerdos, se dedicará a hacer el bien, a ser una especie de heroína salvadora de la humanidad. Y ese hombre se conmueve, llora de alegría al recuperarla y se toma un coñac al lado de nuestra protagonista contándole que tiene una hija y un nieto. A partir de ese momento, Amelie intentará complacer los deseos ocultos de quienes la rodean.

Por eso ayudará a la dueña del estanco a tener una relación con el celoso ex novio de su compañera de trabajo (camarera del bar como Amelie), al hijo del tendero a sustituir a su padre que se queja y le maltrata por su lentitud en el trabajo, a un pintor vecino que tiene los huesos enfermos a ver vídeos curiosos (un caballo corriendo entre el pelotón del Tour, un viejo con pata de palo bailando), a su propio padre a viajar al simular que su gnomo de jardín está recorriendo el mundo, etc.

Pero cuando Amelie conoce al joven raro que colecciona fotos de un fotomaton, que antes ha coleccionado otras fotos de pisadas en el cemento, que trabaja en un sex shop y en el parque de atracciones en La casa del terror, empezará a cambiar su vida. Porque ella no se atreve a dar el paso de conocerle y se inventará mil juegos antes de hacerlo debido a su timidez. Una vez más Amelie evade la responsabilidad de ser realista y de ir en busca de la persona de la que está enamorada. Todo ello hasta que el pintor vecino de huesos enfermos le manda a ella un vídeo animándola a que se decida de una vez a encontrase con el chico

Este sería un resumen del argumento de esta película, pero esta película hay que verla, porque su riqueza reside en las imágenes ante todo, en su puesta en escena tipo video-clip. Se trata de un regalo visual y para los sentidos. La pregunta que me hago es: ¿será tan sorprendente, original y llamativa en un posterior visionado?

viernes, 2 de octubre de 2009

El póker de la muerte



En “El póker de la muerte”, Hathaway mezcla los géneros del western y del suspense.

En Rincón se celebra una partida de cartas y uno de los jugadores, forastero, hace trampas, por lo que es ahorcado por los demás intervinientes, dirigidos por un joven que es el inductor al linchamiento, Roddy McDowell y con la única oposición del papel que interpreta Dean Martín.

Posteriormente todos los participantes en esa partida van apareciendo asesinados.
Ello coincide con la llegada al pueblo de un reverendo, interpretado por Robert Mitchum, que maneja las armas demasiado bien.

Se plantea en esta película el tema de la venganza y el de tomarse la justicia de forma individual. Mitchum resultará ser el hermano del jugador ahorcado y se “apoyará” de manera equivocada en el joven cabecilla que organizó el asesinato de su familiar.

Dean Martín es el que descubre al justiciero vengador y el que acabará con él en una escena final bastante acertada.

Mitchum hace un papel similar al realizado en “El cabo del terror” y Martín es el jugador profesional de buen fondo que se convierte en el bueno de la película.
Además es el seductor del film, ya que tiene detrás de él a dos mujeres, una joven y otra más madurita dueña de la barbería.

Película que se ve con interés, y que mantiene un buen ritmo hasta el final.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Mapa de los sonidos de Tokyo, Isabel Coixet

Coixet nos cuenta la relación entre Ryu, una chica japonesa que trabaja en un mercado de pescados, pero que de vez en cuando se convierte en asesina a sueldo, y David, un español afincado en Tokyo con un negocio de vino y que acaba de perder a su novia Midori, quien se ha suicidado, causando la desolación de su padre, el empresario Nagara. Ryu recibe el encargo de parte de un empleado del Sr. Nagara de asesinar a David, ya que el empresario le culpa del suicidio de su hija Midori. Todo esto nos lo cuenta un ingeniero de sonido que acaba de entablar una amistad con Ryu.
Ryu conoce a David y siente tal atracción por él que no es capaz de cumplir su trato homicida, lo que llevará a un final de la historia dramático.

“Mapa de los sonidos de Tokyo” es una película que, según mi punto de vista, podría dar mucho más de si, el planteamiento está bien, pero se desarrolla de una manera, quizá, demasiado previsible.

Visualmente, nada que objetar. Se nos muestra un Tokyo moderno, pulcro, informatizado y hasta elegante. La música está bastante bien. Pero hay algo que falla, seguramente el doblaje de Sergi López no es el más afortunado, y su interpretación tampoco. En cambio, sí creo que Rinko Kikuchi en el papel de Ryu está más acertada, o es posible que su personaje enganche más que el del catalán.



La relación entre Ryu y David está ya de antemano condenada a fracasar. La chica tiene un encargo, y David está intentado olvidar a Midori y usa a Ryu como medio de olvidarla, y para no recurrir al alcohol como vía de escape. Así las cosas, ella le quiere y él no, y cuando van a despedirse es cuando se produce la tragedia, una más, aparte del suicido de la hija de Nagara.

“Mapa” no es la mejor película de Isabel Coixet y uno recuerda “Mi vida sin mi” que, seguramente, con menos pretensiones, sí es un film que emociona de principio a fin.

El jardín del diablo, GARDEN OF EVIL



Película del Oeste de Hathaway, de 1.954, con un gran plantel de artistas, Gary Cooper, Susan Hayward y Richard Widmark, nos sitúa en un pueblo mexicano al que acaban de llegar un grupo de buscadores de oro que serán requeridos por una mujer, Leah Fuller (Susan Hayward) para adentrarse en las montañas, en terreno apache, y salvar la vida de su marido que ha quedado atrapado en una mina de oro. Todo ello con una recompensa de 2.000 dólares.

Impresionantes escenarios rocosos donde 3 americanos, Hooker (Gary Cooper), Fisk (Richard Widmak), y Daly, y un mexicano, Vicente, acompañan a la mujer, Leah, para rescatar a su esposo.

Hooker es el más veterano y enseguida se hará con la jefatura de este grupo heterogéneo, dónde algunos personajes se mueven por las ansias de riqueza, Daly, Vicente, y otros, por las ganas de conquistar a la Hayward, Hooker y Fisk, y pasar una aventura movidita.

Los cuatro buscadores de oro lograran el objetivo de llegar hasta la mina y salvar al marido de Susan Hayward, pero sólo Hooker y Leah sobrevivirán en la vuelta ante el acecho de los indios.

Se pasa un rato entretenido con esta peli y vemos a Cooper ya mayorcete y a Hayward en un gran momento. Widmark está muy bien en el papel de jugador profesional que es capaz de dar la vida por la mujer.

Indios, hogueras, flechas por doquier, peleas por mantener el orgullo de ser el líder, buenas intenciones y final feliz para la pareja que logra salir viva, o sea, los grandes protagonistas, Cooper y Hayward.

En definitiva, Hathaway haciendo gala de su dominio del western.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Niagara, paisaje y crimen.



Marilyn Monroe y Joseph Cotten encarnan a los Loomis, un matrimonio veraneando en las cabañas ArcoIris en las cataratas del Niágara. Allí llegan los Cutler, otros esposos que van a pasar su segunda luna de miel al mismo lugar. Los Cutler deben alojarse en la misma cabaña que los Loomis, pero éstos aún no la han abandonado. Así empieza la relación entre las dos parejas.

Marilyn es Rose Loomis, una mujer despampanante, y Cotten, su marido, es George, un hombre que se ha convertido en un neurótico por el amor que siente por su mujer y por los celos que le embargan, justificados, además, porque como se verá en el film, Rose le engaña, y no sólo eso, sino que con su amante, está planeando el asesinato de George.

La otra pareja la forman Polly (Jean Peters) y un joven publicista que acaba de recibir un premio en su empresa y que representa al americano medio.
La Cutler es decisiva en la película, porque será testigo de que Rose engaña a su esposo, y, después, será la única persona que vaya conociendo el verdadero desarrollo de los hechos.

El plan de Marilyn para acabar con el hombre con el que vive una relación destructiva, George, fracasará, y el esposo se vengará, asesinándola. Polly será siempre conocedora de toda la historia y estará a punto de caer por las cataratas del Niágara con Cotten, el asesino, en un barco que éste ha robado para huir

Este sería el resumen de Niágara. Pero es una película con tantísimo contenido, tan densa, que esto no es más que un pequeño esbozo de la historia.

Marilyn tiene aquí un papel hecho a su medida: una mujer joven, atractiva, casada con un hombre que la quiere demasiado, que parece haberla recogido de la barra del bar en que trabajaba como la camarera más famosa, y, se supone, que más ligona. Pero Rose quiere divertirse, le gustan los hombres jóvenes, y está harta de la enfermedad mental de su marido, enfermedad que, por otra parte, ella misma ha provocado en él, con sus vestidos exuberantes, rojos pasión, y sus ganas de flirtear siempre haciendo sonar su canción Kiss para engatusar a alguien.

George ha enloquecido poco a poco por los celos que siente por su joven mujer, que desde todos los puntos de vista es demasiado sexy para él. Ranchero desafortunado y más desafortunado aún desde que se casó con Rose.

Y los Cutler son el joven matrimonio feliz, que se verá envuelto en la historia de los Loomis.

Niágara es un thriller brillante, con personajes muy bien definidos y pensados, y con una trama que va en tensión creciente y nos lleva por las cataratas intrigados con lo que va a suceder.

Rodada en 1.953, con Niágara, Hathaway demuestra que es capaz de ser bueno también en el terreno del suspense, y, a mi modo de ver, saca partido de unos muy buenos actores. Marilyn, guapísima, Cotten, pedazo de actor, y Jean Peters, serena, equilibrada y dando el contrapunto perfecto de la Monroe.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Correo diplomático, Diplomatic Courier.



“Correo diplomático” es una película de 1.952 de Henry Hathaway con Tyrone Power y Patricia Neal en los papeles principales.

Este director es capaz de desenvolverse en todos los géneros, western, policíaco, o, como en esta oportunidad, en el terreno del espionaje.

Recurre una vez más a Tyrone Power, para contar la historia de un “correo diplomático”, así debía llamarse por los años 50, o sea, un empleado del gobierno americano obligado a recoger un importante documento en el bloque del Este de un ex compañero de mili, espía yanki en terreno enemigo.

Power es Mike Kells, un profesional de los Estados Unidos con una buena trayectoria de “correo”, pero que tiene que esforzarse un pelín más y hacer de espía en Trieste, dónde se centra la película.
Allí se encontrará con dos mujeres, que nunca sabemos de qué lado están, del ruso o del americano, y que nunca sabemos si dicen la verdad o mienten.

Antes de llegar a Trieste, irá en avión, después en tren, dónde se producirá el asesinato de su contacto, se reunirá con la policía estadounidense en la ciudad, etc.

Nos movemos en la época de la guerra fría, y para ese momento esta película tuvo que ser fascinante: actores del momento, tema del momento, medios del momento.
Hoy día, el partido que le saco personalmente es el que subyace en las relaciones humanas que muestra. Me explico. Es un mundo, una vida, en la que no tenemos en quien confiar, no sabemos si esta mujer es la buena o la mala, o qué.

Y hace bien Hathaway en situar al espectador desde el punto de mira de Kells, una especie de novato en este campo, y que no sabe muy bien por dónde le van los tiros.
La viuda de un funcionario americano parece más fiable que la europea clasificada de espía rusa, pero… ¿quién tendrá el documento, el microfilm dónde se reflejan las actividades de los comunistas para invadir Yugoslavia?

Al final lo sabemos, y no pienso desvelar el final.

Power está, en esta ocasión, desde mi criterio, muy bien, muy creíble, tanto como en Rawhide, y menos que en La rosa negra, porque creo que a este actor le van los papeles dubitativos, un poco como de principiante.

Las mujeres, espectaculares en su ambigüedad.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Frozen River, Río helado, el hielo aguanta



Producción independiente, ópera prima de Courtney Hunt, gran éxito en la cartelera americana, trata de una madre, Ray, abandonada por su cónyuge, jugador empedernido, justo cuando tienen que pagar la casa prefabricada que han adquirido, lo que la obligará a hacerse cargo del hogar, encontrando la oportunidad para dedicarse al tráfico de inmigrantes ilegales desde Cánada a Estados Unidos a través de una reserva de indios mohawk, intentando con esta actividad ilícita conseguir el dinero para el pago de la letra y para las demás necesidades económicas de la familia.

Frozen River es una película lenta, en la que el hielo es casi el protagonista, hielo en los paisajes y hielo en las mentes de los personajes, dos mujeres que por una u otra razón, necesitan demostrarse a sí mismas que pueden salir adelante en la vida, sin ayuda de hombres.

Premio del público en Sundance, y premio a la mejor actriz para Melissa Leo en San Sebastián, con este debut Hunt demuestra la hipocresía de una sociedad dominada por el dinero que hace caso omiso de la vida de los marginados. Ambas mujeres viven en caravanas, o modestas casas de metal, y ambas, van buscando la supervivencia y la dignidad.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Rawhide, el correo del infierno



Hathaway comenzó como extra en películas del Oeste y en 1950 da una muestra más de su conocimiento del género con Rawhide, que quiere decir algo así como “cuero crudo” y en español se tradujo como “El correo del infierno”.


Cuenta para los papeles principales con dos ases del momento como son Tyrone Power, que había trabajado poco antes con él en “La rosa negra”, y Susan Hayward, que en el comienzo de los 50 era una de las actrices más respetadas tanto por la crítica como por el público.

Tyrone Power interpreta al ayudante de un puesto dónde para una diligencia y, junto con una de las viajeras de la misma, Susan Hayward, y su sobrina, son retenidos por un grupo de delincuentes fugados de la cárcel , los cuáles tienen en mente atracar el próximo correo que viene con un cargamento de oro.

Se plantea una pugna entre el deseo de supervivencia de los “prisioneros” y el afán por el oro de los ladrones. Los primeros temen ser aniquilados una vez que la banda cometa el atraco, los segundos necesitan de la pareja para hacer aparentar a la diligencia que todo está en orden.

La tensión se palpa, y todos esperamos ver cómo se desarrollarán los acontecimientos, como se producirá el asalto. Pero no hay tiempo para eso. La desavenencia entre los miembros de la banda es evidente, el jefe de la misma, Zimmerman, no es un asesino, digamos típico, sino que ha cometido un crimen pasional por el engaño de su mujer con un tipo más joven, mientras que los otros componentes del grupo, son un hombre violento, que roza el retraso mental y la sicopatía , y únicamente piensa en violar a la Hayward, y los otros dos no tienen personalidad ninguna y cumplen las órdenes del jefe. Hay una dura batalla por el liderazgo entre Zimmerman y el desequilibrado que termina con el asesinato del jefe por el aspirante por la espalda.

A partir de ahí, todo sucede muy deprisa. Hay un tiroteo entre el ayudante de “estación” y el forajido resuelto por un escopetazo de Susan Hayword definitivo que acaba con el matón. Cuando llega la diligencia con el oro, ya se han encargado los protagonistas de eliminar el peligro.

Hay momentos curiosos en este film, como ese en el que la sobrina de la viajera, una niña pequeña, se escapa por el agujero que los secuestrados están haciendo en la pared para intentar escapar, momentos antes de llegar el cargamento de oro. Eso tendrá como efecto los gritos de la tía intentando que no le pase nada a la pequeña, desencadenando la pelea entre Zimmerman y su ayudante

Los recluídos están obligados a permanecer en una habitación, hay un ambiente un tanto claustrofóbico, y ese agujero es el camino para la salvación. Suerte para ellos: la salvación llega antes por las diferencias entre los convictos.

Rawhide me recuerda a veces a “Perros de paja”, en el sentido de que se trata de una pareja acosada por unos maleantes y tanto Tyrone Power , aquí, como Dustin Hoffman ,en el film de Pekimpack , necesitan demostrar su valor delante de las féminas, quiénes dudan en cierto modo de su hombría. En ambos supuestos los hombres dan lo mejor de sí mismos, aunque la transformación de Hoffam es más espectacular que la de Power.
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martes, 8 de septiembre de 2009

Enemigos públicos, Dillinger, héroe nacional americano



Enemigos públicos, la película de Michael Mann, ha sido muy comentada este año 2009, y ha tenido valoraciones de distinto signo: a unos les ha decepcionado un poco y a otros les ha gustado bastante, opiniones dispares.

Como casi todos saben ya, cuenta el tramo final de la vida del famoso gánster, casi convertido en héroe en los Estados Unidos, John Dillinger.

Dillinger fue un ladrón de bancos que actúo en varias ciudades norteamericanas en la época de la Gran Depresión, cuando la crisis económica llevó a pensar a parte de la ciudadanía que la banca se enriquecía a costa de la población. Entonces, se vió con buenos ojos a un ladrón que aparentaba ser justiciero, que no cometía demasiados asesinatos y casi todos del cuerpo policial. Las "buenas" maneras de Dillinger, su encanto y carisma personal, sus sonadas huídas de la policía y del FBI, encabezado por Hoover, le crearon fama de ladrón elegante de guante blanco, lo que, no se corresponde demasiado con la realidad. Al fin y al cabo, no fue más que una persona que cometió múltiples actos ilícitos con el fin de enriquecerse y fugarse a un país extranjero, seguramente exótico, dónde vivir féliz el resto de sus días con su novia.

La película de Michael Mann no se pronuncia mucho ideológicamente a favor o en contra del personaje.

Johnny Deep, refinado, siempre con clase, construye un papel solvente, pero, personalmente, pienso que es demasiado apuesto si lo comparamos con las fotos o vídeos del verdadero malhechor. Creo que le falta algo de dureza, o, digámoslo también, algo de vulgaridad para asemejarse más a Dillinger. Lo mismo diría de la actriz que representa a su novia, demasiado guapa.

Por otra parte, el ambiente recreado en el film es, a mi modo de ver, también más selecto que lo que imaginamos fue el real. Los hoteles son muy lujosos, los coches muy rápidos, los vestidos muy brillantes, los abrigos muy buenos y bien forrados. No sé, me da la impresión, por las fotos que he visto de la época, que todo no tenía tanto glamour.

No obstante, la película funciona en gran parte de su metraje. Tiene escenas de bastante tensión, como la de la persecución en el bosque en la que Dillinger está a punto de ser cazado, o los momentos finales cuando John acude al cine a ver una de Clark Gable de gánsters y todos sabemos que va a morir porque ha sido traicionado por su "amiga" rumana que quiere garantizarse una estancia en el país.

Algo a comentar también es la buena interpretación de Christian Bale en su papel del agente Purvis, que tiene la obsesión de detener a Dillinger pero que, a la vez, intenta transmitir a su jefe Hoover y a los miembros de su departamento una actitud de calma y de tener el control.

En muchas fases de la película se manifiesta la falta de miedo, la temeridad del "enemigo público" número 1, como cuando se fuga de la cárcel de Indiana o cuando se atreve, poco antes de su caída, a ir hasta la Comisaría de Policía llena de oficiales que le buscan, recreándose contemplando sus fotos.

En todo caso, se presiente siempre que "más duro será el final" para Dillinger, y sobre todo, lo presiente la mujer que le ama, que sabe que está yendo a un callejón sin salida desde el día en que John va a buscarla al guardarropa en el que trabaja para llevarla con él y su banda

Por último, decir que el título es acertado al hablar de Enemigos Públicos en plural, y no referse sólo al famoso gánster, puesto que éste siempre actúo acompañado de un grupo u otro de matones, asesinos, según Purvis, según Hoover, y sin embargo, casi admirados por el pueblo llano. Esto es así hasta tal punto que creo que todavía hoy se rememora el día de la muerte de John Dillinger en parte de los Estados Unidos.

domingo, 6 de septiembre de 2009

El demonio del mar, de Henry Hathaway

Una película en la que Hathaway utiliza el escenario de un barco ballenero para mostrar el desarrollo de una relación familiar entre abuelo, un suboficial que juega el papel de padre, y nieto.

Bering, el abuelo, es un experimentado capitán que se embarca en su última aventura ,dada su avanzada edad, acompañado de su nieto, del que se hace cargo por un accidente de su padre . El pequeño está loco por el mar y descuida sus estudios, por lo que su abuelo aprovecha a un suboficial, Richard Widmarck, para que le enseñe todo lo que pueda, no sólo sobre las ballenas, sino sobre todo en general.
El suboficial se irá encariñando con el niño y viceversa.

En la primera ocasión en que al chico se le da la oportunidad de subirse a una barca en busca de ballenas, su choque con una y la niebla harán que se pierda. El abuelo no quiere sacrificar hombres para ir a buscarlo, pero Widmarck sí, por lo que será suspendido de su cargo por incumplir la orden.

El muchacho empezará a odiar a su abuelo por esto, por su férrea disciplina y la aparente falta de cariño hacia él, pero se dará cuenta posteriormente de que su abuelo quiere convertirle en un buen marinero, en un hombre, y terminará queriéndole ,sobre todo, cuando cae enfermo.

Se plantea así un triángulo: el abuelo, un hombre curtido, que quiere enseñar a su nieto a crecer, el suboficial, con conocimientos más modernos que Bering, y el nieto, deseoso de ser marinero ante todo.

Los tres se quieren, los dos más jóvenes admiran al mayor, y Bering mantiene su rudeza con ambos para hacer ver al chico que ser caza-ballenas, y cualquier cosa que uno se plantee en la vida, no es nada fácil.

La historia acaba con la muerte del famoso capitán Bering, y suboficial y niño se quedarán juntos para formar la familia que los tres deseaban.

sábado, 5 de septiembre de 2009

La rosa negra, un sajón en China

Hathaway, un director de abundante filmografía, firma un relato de aventuras que también toca otros temas, científicos, familiares e incluso sicológicos.
Walter de Gurnie (Tyron Power) es el hijo de un conde sajón en la Inglaterra medieval, que odia a los normandos y se va de su país en busca de acción, riesgo, dinero, ¿por qué no?, y aún más, olvidarse de todo lo que represente a su viejo reino.

Con un compañero de la infancia, gran arquero, viaja hasta China dónde se unirá a un general mongol, interpretado por Orson Welles, el cuál, quiere conquistar, poco a poco, el mundo entero.

Pero antes de conquistar China, este general envía a Gurnie como mediador, éste será recibido como un Dios debido a una profecía, y ahí, en todo este itinerario, su amigo de la infancia, morirá.
Hay que hablar también de la rosa negra, que no es sino la mujer a la que dan protección durante su estancia en Oriente y que se enamora de Power. Dicho de paso, me parece de lo más desacertado de la película, porque pretende ser la heroína y en cambio da una imagen de niña que crece que no “pega” demasiado.

Al final, Gurnie volverá a Inglaterra y su odio por los normandos habrá disminuido tanto que enseña a los hombres del rey los avances científicos de los chinos, como la pólvora por ejemplo.
A mi modo de ver, no es de las mejores películas de Hathaway, se pasa un rato entretenido sin más, y un poco menos de duración no estaría mal.

Las señoritas de Rochefort, musical francés de los sesenta

Jacques Demy rinde homenaje a los musicales dorados de Hollywood con la ayuda de un buen puñado de grandes actores alejados de sus registros habituales.

Catherine Deneuve o Michel Piccoli distan mucho de la imagen que nos ofrecen en una película cercana en el tiempo a ésta, Belle de Jour, y por supuesto, muy diferente.

Las señoritas de Rochefort se desarrolla en este pueblo en un fin de semana. Nos presentan una serie de personajes en búsqueda del amor y con esa única motivación en sus vidas. Lo importante no es el guión, ni el mensaje de la película, sino sus aspectos formales.

Es un musical con la estética de los años 60, o sea, mucho colorido, un vestuario casi alocado, de fantasía, muchos personajes juveniles, casi todos, excepto el asesino de turno que hace hueco y que pone una nota distinta, pero desapercibida, en el film, y por supuesto, la música, los números musicales de jazz , a la par que la coreografía.

Deneuve y su hermana dan vida a dos gemelas que trabajan en una escuela de danza para niños, preocupadas por encontrar al hombre de sus sueños. Al pueblo llegan unos feriantes ataviados con botas estilo Miguel Bosé en Don Diablo, unos gígolos de la época, pero ellos no serán los que cautiven el corazón de las chicas. Los afortunados serán Gene Kelly en el papel de músico-bailarín afamado que viene de USA, y un joven pintor rubio que no cesa de buscar su ideal femenino.

La madre de las hermanas, que trabaja en un bar en el medio de la plaza por el que pasan todos los personajes, también busca al amor que abandonó en su día, porque el hombre se apellidaba Dama, y que no es otro que Michel Piccoli, que ha abierto una tienda de música en Rochefort buscando a esa misma dama que le dejó un día, y que es amigo de Kelly.

Hay números musicales curiosos, como el del equipo de baloncesto, otros que causan casi risa hoy en día, y otros bastantes afortunados, como el de las dos hermanas en la escuela de danza o en el escenario de la plaza el domingo.

Catherine Deneuve está más bella y fresca que nunca en esta película y todos nos enamoramos de ella cuando canta, baila o, mismamente, cuando va a buscar a su hermano pequeño al cole.

A Gene Kelly, Demy le da su momento de gloria años después de Un americano en París, otorgándole protagonismo con escenas de baile en la que lo rodea de un coche descapotable unas veces, o de unos colegiales, otras.

Y Picolli se esfuerza casi en el último baile de la pelí cuando ya se ha reencontrado con su amada, la madre de las gemelas

La escena final deja un espacio a la imaginación, porque el pintor rubio se sube a la carabana de los feriantes con los que viaja Deneuve a París, pero no sabemos, al menos yo, si monta en la misma camioneta. Dado el tono pastel de todo el “tinglado”, lo más fácil es suponer que sí.

Yo creo en ti, historia de solidaridad humana

A todos nos conmueven los sacrificios de las madres por los hijos. A todos nos emociona saber que una madre lleva fregando 11 años y ahorrando todo lo que le pagan para sacar a su hijo de la cárcel. Cuando esta madre pone un anuncio en el periódico ofreciendo una recompensa para quien desenmascare al verdadero autor del crimen por el que su hijo está en prisión, la cosa se hace pública y despierta el interés general, y el primer interés, el del periódico en cuestión.

Este es el punto de partida de Yo creo en ti , o, Call Northside 777, de Hathaway.
Y esta película va de menos a más, convirtiéndose al final en una gran obra de arte.

No importa que haya pasado medio siglo desde su realización, sigue siendo muy buena y no ha envejecido en absoluto.

El reportero al que da vida James Stewart se ve obligado a esclarecer el hecho a pesar de su escepticismo inicial. Al principio, aborda el tema como un caso periodístico más.
Después, a medida que crecen sus dudas sobre la culpabilidad del reo, se implica personalmente e intentará todo lo posible para ayudar a la madre, al encarcelado, y de paso, a toda una sociedad.

Estamos en el Chicago de la Ley seca. La policía cometió algunos errores entonces dada la cantidad de detenciones que llevó a cabo. Y por esos errores un inocente está condenado a 99 años. Y James Stewart se empeña en demostrar la falta de responsabilidad de esa persona. No lo hace sólo por la bondad de la madre, ni por las buenas maneras del presidiario, lo hace por un interés en descubrir la verdad. “Yo creo en ti”

Hay algunos aspectos en esta película que no son nada nuevos, los errores judiciales, el impacto de un artículo de la prensa en la opinión pública, el descenso a los tugurios de un barrio polaco de Chicago por parte del periodista, el riesgo, el alcohol y los bajos fondos. Pero hay algo que siempre es actual, la fraternidad humana, el deseo de ayudar al necesitado, las ganas de hacer las cosas bien enfrentándose a toda una clase acomodada que comete errores.
La tensión está presente de principio a fin, no da tiempo para descolgarnos.

Los medios técnicos de 1944 no son los de ahora. A la ampliación de fotos le sustituye el photoshop, el ordenador, a las conferencias telefónicas el móvil.
La gente entonces aún fumaba en la cama, como la mujer de Stewart. Ahora está mal visto fumar.

No obstante, no hemos cambiado tanto. Se siguen necesitando pruebas para demostrar que alguien no es culpable. Y el reportero las consigue.

Y al final nos deja con la sensación de que es reconfortante hacer algo bueno por alguien, realizar el bien, sin esperar nada a cambio. Y lo más importante, salimos sabiendo que cuando algún día necesitemos un buen samaritano, quizá haya un James Stewart de turno que lo intente por nosotros. Solidaridad humana en los tiempos que corren, eso es mucho, amigos.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Boosterblog

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DIARIO DE UNA CAMARERA




Celestine levanta la pasión de cuatro hombres: el abuelo de la familia, un fetichista obsesionado con los zapatos que le hace caminar con ellos, (recordando quien sabe que viejas historias), se los limpia, y cuando es encontrado muerto aparece con los zapatos en la cara; el señor de la casa, Michel Piccoli, que se dedica a la caza, pero que vive un matrimonio insatisfecho por culpa de la frigidez de su mujer; el jardinero-cochero, un sádico fascista que odia a los judíos, y el vecino de al lado, un viejo militar que tiene manía a la familia para la que trabaja Celestine de doncella o asistenta.

Jeanne Moreau –Celéstine- juega de alguna manera sin escrúpulos con estos cuatro hombres y al final decide quedarse con el vecino militar optando por la comodidad y para ser señora de su casa . No obstante, creo que Celestine al que quiere de verdad es al jardinero, que no casualmente es el primer hombre que aparece en el film en una escena un tanto premonitoria de lo que luego va a ser el desarrollo: Jean se toca los zapatos y el cochero le pregunta: ¿No tiene otros zapatos? Ella se hace la descuidada y el jardinero le dice: No se haga usted la tonta.

De alguna forma la camarera y el cochero son almas gemelas y creo que en la novela original terminan juntos, pero Buñuel hace que ella lo seduzca y lo delate a la policía ya que sospecha- con razón- que ha asesinado a una niña llamada Claire. La fuerza bruta, la bestialidad que representa Joseph, el jardinero, atrae la clase y elegancia de la Moreau. Personalmente creo que la historia resultaría más creíble si acabasen juntos yéndose al café que él quiere comprar. Pero ya se sabe que Buñuel cuenta las historias como quiere y decide que la camarera acepte la proposición de matrimonio del militar.

Película en blanco y negro, en la campiña francesa, resalta la sofisticación de la camarera con la vulgaridad de las demás empleadas de la casa y las “perversiones” de los señores. Buñuel vuelve a sus temas principales: el deseo, la religión, la clase burguesa y la clase obrera, la maldad contra una bondad atraída por esa maldad, etc.

Celestine se parece en cierto modo a la Severine de Belle de Jour, pero yo diría que con un cierto grado más de astucia, lo cuál se refleja en la elección que hace por el vecino sabiendo que eso le garantizará una vida de señora con tranquilidad y dinero.

También se vislumbra en la pelí una crítica al nacimiento de los fascismos, Joseph es un extremista de derechas anti-judío, un sádico que no duda en violar y matar a la niña Claire por la que la camarera siente un gran cariño. Y también hay escenas que son generalmente propias de Buñuel, como por ejemplo, la de los caracoles subiendo por las piernas de la niña muerta.

Los abrazos rotos, de Pedro Almódovar.



El cine de Almodóvar nunca te deja indiferente y siempre encuentras momentos sublimes que justifican el que sea nuestro director con más talento y más internacional.
Sus escenas siempre tienen una fuerza descomunal. Como esa en la que el hombre poderoso que quiere a Lena contrata a una lectora de labios para comprobar que está siendo engañado. Porque Lena- Penélope- no le ama a él, sino al Director de cine- Lluís Omar-.

Los abrazos se rompen por un accidente, pero se rompen también por el acoso de este hombre a unos enamorados que se sienten febrilmente atraídos y que no tienen miedo de demostrar su amor aún sabiendo que ese amor puede llevarles a la muerte o a un desenlace trágico.
Después de ese amor, a Harry sólo le queda vivir por vivir, hasta que el hijo del hombre rico desea vengarse de su padre y le hace revivir a Harry lo ocurrido años atrás.

El rojo vuelve a dominar esta película de Almodóvar, el rojo del deseo, de la pasión.

A pesar de todas las críticas negativas que se han hecho, Los abrazos rotos es una buena película. Creo que el tiempo la dejará en el lugar que le corresponde. Ocurre que estamos demasiado acostumbrados a que el manchego haga obras maestras y cuando alguna de ellas no lo es ponemos el grito en el cielo.

Pedro, una vez más, toca nuestro lado sensible, aunque no lo haga, quizá, con la fuerza de Hable con ella o Todo sobre mi madre, pero, claro, esas películas, como otras de su primera etapa, son obras de culto, y eso, amigos, es mucho decir.

TALVISOTA



Hoy cuento con la colaboración especial de nuestro compañero y amigo Miguel. Gracias Miguel.

Oráculo dixit:
"El primer recuerdo, han pasado como mínimo dos semanas desde que la ví, es el repiqueteo del idioma finés... como el de un pájaro carpintero horadando el tronco de un árbol. ¡Parece que todas las vocales están acentuadas!No suena mal, Dios me libre, simplemente es muy distinto a las lenguas del sur de Europa.El comienzo de la película retrata los hábitos y costumbres de los lugareños de una zona rural, la inmensa mayoría del territorio lo es, en lo que se llama "movilización" en el argot militar. Nuestros protagonistas son reservistas pertenecientes a una misma unidad, la cual se corresponde a su origen geográfico...Esto también sorprende, todos son del mismo pueblo o proximidades, se conocen, incluso en el mismo pelotón sirven dos hermanos (uno de ellos, tal y como muestra el desarrollo del film, el protagonista).Se ve a los futuros combatientes riendo, cantando, celebrando despedidas, besando castamente a sus novias y/o esposas, habiendo oportunidad para descubrir cómo viven los finlandeses: podemos ver el calzado típico de invierno, los trineos y esquís, las cocinas de campaña para soportar el crudo invierno, por supuesto la vestimenta de las mujeres... y finalmente la austeridad de sus costumbres.Son parcos y directos en sus conversaciones, son orgullosos y dignos... y es que la película, sin ser nacionalista o propagandística, es una película oficial, muy finlandesa; no olvidemos que fue financiada por el Ministerio de Cultura, o similar...Toda película bélica tiene que tener alguna historia de amor, y también algún momento "hot"... pues bien... el momento más romántico se vive cuando el hermano menor del protagonista (también soldado) le pone su gorra a su reciente novia y ésta se la devuelve preguntándole cuándo volverá... el más caliente se nos presenta cuando otro de los soldados visita a una paisana para pedirle un trozo de pastel, y se encuentra a otro compañero saliendo de la habitación mientras se ajusta los tirantes de los pantalones,,, en fín, para ser de 1989 bien se hubiese agradecido alguna escultural rubia de profundos ojos azules..En segundo lugar, recuerdo el desarrollo de los acontecimientos bélicos. Por una parte, lo mejor de la película, la narración de la vida de los soldados en las trincheras, con la seriedad y dignidad típica de los fineses. Por otra parte, el realismo del vestuario, armas, blindados y aviones mostrados... de hecho eran en su mayor parte, armamento y vehículos de combate reales,,, únicamente chirria el poco peso que los soviéticos tienen en pantalla. Aunque se ven los cazas atacando a tierra, los tanques apoyando los ataques en oleada, los soldados soviéticos aparecen como manadas de lobos aulladores corriendo hacia nuestros esbeltos y poco asustadizos nórdicos. Finalmente, la última sensación, al menos de hoy (mañana igual recuerdo más cosas) me llegó con el final de la película... silencio tras una explosión, más silencio... un soldado se acerca a nuestro protagonista y le comenta...algo así como... ya está, ya ha terminado... (plano abriéndose, abarcando el campo de batalla, los finlandeses se lamentan en silencio, los rusos aullan -para variar-...Olvidaba comentar el sabor general de la película: me gustó porque me gustan las pelis "históricas"... Ésta es casi un documental, pero de digna factura. Merece la pena si quieres saber que pasó..."

Dans les cordes, habla la protagonista.

Habla la protagonista:

“Movemos los brazos, adelante, atrás, golpeamos al aire, vamos los tres corriendo: mi padre con esa camiseta de la CCCP (a veces lleva esa, otras veces lleva la de USA), mi prima, y yo misma, los tres preparándonos, porque a los tres nos gusta el boxeo.

Llegan los campeonatos.

Primero saldrá al ring mi prima, está fuerte, creo que va a ganar, sí, sí, está ganando, gana, que buena es la tía. Ya tenemos una campeona en la familia, aparte de mi padre, claro, que lo ganó casi todo.

Y ahora por fin, me toca a mí, en mi peso, es una final. Empiezo, estoy algo desorientada, esta mujer me está golpeando fuerte, mi padre me grita, que no me eche hacia atrás, que me defienda, pero como golpea mi rival, me da fuerte en la mejilla, ahora en el ojo, me está destrozando. Todo pasa rápido, sin darme cuenta estoy tirada en el suelo y pierdo la consciencia. He perdido. Cuando vuelvo en sí, llevo el ojo morado, morado no, negro. Después mi madre intentará reanimarme haciendo que coma. ¡No quiero comer, por Dios! El boxeo es una mierda. Se acabó.

Pero pasarán los días, me recuperaré y volveré a intentarlo otra vez, poco a poco.

Mi prima, la campeona de Francia, quiere pasarse a mi categoría, no le basta con ganar en la suya, pero tendrá que adelgazar. Mi madre la odia. ¿Por qué? Dice que es desordenada.

Pongo la radio. Habla una mujer, una tal Teresa. Pero si es mi madre. Que dice que ella y su hermana, mi tía, se quedaron embarazadas al mismo tiempo, que el padre era…mi padre. ¡Dios! Somos hermanas. Ahora entiendo porque mi madre está tan mal de la cabeza. Se va a ir de casa, fumando como siempre.

Está bien, voy a demostrarle a mi hermana que soy mejor que ella, pero estoy tan rabiosa que necesito destrozarla antes, en un entrenamiento. Lo hago, me desahogo, le rompo el tobillo. La final es mía, contra la misma rival que me superó.

Y llega el día, estoy muy bien. Comienza el combate, la supero, le golpeo fácilmente, voy a ganar, está noqueada. Y justo cuando podría proclamarme campeona, abandono el ring. Estoy harta del boxeo, ahora sí que se ha acabado. Quiero ser una mujer. Y salgo del estadio con la cabeza alta mientras los chicos que entrenan me miran con respeto.

He podido ganar y sin embargo he dicho NO al boxeo.”

Il Divo, retrato de Giulio Andreotti.

Il Divo tiene una colección de frases de lo más significativo: “Yo en misa no hablo con Dios, hablo con los curas, porque los curas votan”. “Me acerco a la mala gente, porque los árboles también crecen con ayuda del estiércol”. “Yo soy de estatura media, pero a mi alrededor no veo ningún gigante” “No tengo vicios menores”

Il Divo tiene unos dolores de cabeza tremendos, hasta prueba con medicina china, y tiene la mala costumbre de no ir recto y sacar joroba. Sus orejas están despegadas. Y sin embargo, parece, según su secretaria, que gusta a las mujeres, a todas, menos a la que él desea, que no es su esposa.

Todo es oscuridad alrededor de Andreotti. Y los hombres de la Democracia Cristiana que han sido su apoyo van cayendo, todos menos él. “Mis camaradas que hacían deporte han muerto y yo sigo aquí”, le dice a su médico.

Pero Il Divo tiene pesadillas y remordimientos de conciencia con el tema Aldo Moro. “Me tenían que haber cogido a mi las Brigadas Rojas, yo soy más fuerte que Aldo Moro”. Aldo se le aparece en el baño, en la oscuridad de la noche.

Il Divo duerme poco, se levanta a las 4 y media.

Cuando es recibido en su séptima Presidencia, dice cuando le preguntan si conoce el camino: “tengo una ligera idea”

Andreotti no fue condenado nunca por asociación a la mafia, primero por falta de pruebas, después, porque el delito había prescrito.

Y él, Il Divo, siempre amenaza a sus contrincantes con su “archivo secreto”, por eso dice que él nunca pone denuncias.

Figura controvertida en Italia dónde las haya, se le ha llamado de todo: El divino, la zorra, el diablo…Sin duda, es un personaje maquiavélico: todos los que le molestan desaparecen, y eso desde hace años. ¿Quién detenta el poder en Italia?

BELLE DE JOUR



Severine (Catherine Deneuve) está casada con un hombre amable y bueno, tan perfecto, que no puede satisfacer los deseos ocultos de su esposa. De ahí el porqué de la escena inicial, en la que Severine sueña despierta que es azotada y maltratada por los chóferes del carruaje en el que viaja con su marido.

Belle de Jour (bella de día) es la historia de una mujer masoquista obsesionada por sentirse poseída y deseada. Y su deseo es tan fuerte que la conduce a la doble vida, gracias a que el malévolo amigo del marido, Michel Piccoli, le da la dirección de una casa de citas.. El riesgo y el peligro que supone convertirse en prostituta la excita y la saca de su monotonía.

Además, Severine quiere ser poseída por hombres que son la antítesis de la belleza física que representa su marido, joven y guapo, por eso se entrega a hombres maduros, gordos, feos, que frecuentan la casa de citas. Y es después de eso, cuando el rostro sin gesto de la mujer se transforma en un rostro animado y casi feliz. Destacar por ejemplo lo que le dice Madame Anais, la dueña del burdel, a Severine: “Tú lo que necesitas es mano dura”.

La cosa se complica cuando un joven gángster se encapricha de la mujer y quiere que sea sólo para él.

El final del film es un poco confuso: el gánster (Pierre Clementi) dispara sobre el marido de Severine y lo hiere. Después huye y perseguido por la policía acabará muriendo.

Entonces Sevérine tiene que cuidar a un marido herido que ya no es tan perfecto, parece que ha triunfado la estabilidad burguesa, pero sin embargo la mujer sigue oyendo los caballos y el carruaje de la primera secuencia, aquella en la que imaginaba ser violada ¿Qué ocurre cuando ella sale al balcón y descubrimos que ya no están en la ciudad sino en una lujosa mansión campestre?¿Es todo una fantasía imaginada por Severine o es la realidad?

Sin duda esta película incide en los temas más clásicos de Buñuel, como son la visión crítica sobre la burguesía y la religión y la del deseo como base del individuo y que transforma su realidad.

Difícilmente se podría encontrar en los años 60 una película tan morbosa y en la que el deseo está siempre presidiéndolo todo contraponiéndose al orden social establecido .

Catherine Deneuve está bellísima y a veces su economía gestual, su frialdad, están muy a tono con el personaje burgués que representa y que parece estar por encima de las jóvenes prostitutas alocadas del burdel de Anais.

The naked kiss

La película, bajo mi punto de vista, trata ante todo el tema de la reinserción social.

Kelly es una prostituta que quiere dejar de serlo, para lo cual cambia de ciudad, trabaja como enfermera e intenta alejarse del policía Griff que quiere que trabaje “en lo suyo”, es decir, en el prostíbulo de Candy, seguramente para tener sexo con ella en ese local.

A Kelly parece sonreírle la suerte cuando el hombre más rico de la ciudad se enamora de ella, pero nada más lejos de la realidad porque éste será precisamente el pedófilo que la policía anda buscando.

Después de que Kelly sea acusada del asesinato de este magnate y sea declarada inocente, la ciudad en la escena final muestra el respeto que siente por ella, pero Kelly abandona sola la ciudad caminando a lo largo de la calle.

Parece que la reinserción no es posible en la sociedad americana de ese momento o al menos muy difícil

El tema de la marginación social enlaza en el cine de Fuller con el tema del racismo, que trata en la película Perro Blanco. En ambos casos, ni la prostituta termina de rehabilitarse ni el perro blanco racista olvida su racismo.

Como escena clave del film os recomiendo la de los niños discapacitados cantando con Kelly, y también la escena inicial de la lucha de la prostituta con su chulo.

El intercambio, de Clint Eastwood, Changelling

Drama con suspense como le gustan a Eastwood, tratando temas también habituales en su filmografía, como el funcionamiento de la justicia, muchas veces erróneo, los asesinos en serie, las mujeres luchadoras y con carácter…

Jolie es una supervisora de telefonistas, madre soltera, que tiene a su hijo como principal motivación en la vida. El hijo desaparece y la policía quiere realizar “el intercambio”, es decir, pretende hacer pensar a la madre y a la ciudad en general que el hijo perdido ha aparecido cuando resulta que no es cierto, sino que el que aparece es otro niño, un diablillo de los de aúpa que jura y perjura que la Jolie es su madre.

A partir de ahí la madre intentará luchar contra una policía preocupada más por la prensa que por la justicia y el cumplimiento del deber y que además está corrupta y manda a cualquier mujer a un centro siquiátrico de película de terror en el momento en que le lleva la contraria.

Cuando parece que todo está perdido y la protagonista va a acabar loca, loca, otro niño es la llave de la esperanza al confesar al “policía bueno” los crímenes de otros niños en los que ha colaborado con su raptor, o sea, el sicópata.

Previamente, el pastor Malkovich ha intentado echar un cable a la Jolie a través de su programa radiofónico en el que denuncia la corrupción de la policía de Los Angeles.

Básicamente esta sería la película, pero no sería justo no decir que su duración no se hace excesiva, sino que el cine de Eastwood engancha desde el primer momento y te mantiene en vilo hasta el final. Tiene además guiños tan propios de su director que no es recomendable perdérsela

Gomorra



Las mafias italianas son un holding que siembra la guerra. Se cuentan 10 mil muertos en 30 años. Las víctimas del conflicto palestino-israelí a partir de la Primera Intifada ascienden a una cifra menor. En los últimos años, la Camorra ha dado muerte a cuatro mil personas, más que cualquier otra organización criminal o terrorista: más que el IRA, más que ETA, más que el terrorismo islamista, más que Cosa Nostra.

Para mi, esto es lo aterrador . Y esta película ya avisa desde el principio que va de eso, cuando se produce el primer asesinato en una sala de belleza.

Después, las historias que cuenta son todas de personajes encerrados en El SISTEMA, unos porque quieren introducirse en él, otros porque quieren salir, como el sastre Pasquale.

También hay personajes que aparentemente dicen no a la Camorra como Roberto, pero no se sabe qué le puede pasar.

Y hay referencias a la forma de tratar a la Mafia el cine americano que se reflejan en la historia de Marco y Ciro, que se creen muy listos y son abatidos en una encerrona propia de la organización.

Igualmente se ven escenas de venta de droga , y es que Scampia, barrio periférico al norte de Nápoles, es el mayor punto de venta de droga a cielo abierto del mundo

Sólo un clan de la Camorra factura diariamente unos 500.000 euros en venta de droga

Las historias que se ven en Gomorra se inspiran en hechos que han sucedido y siguen sucediendo en barrios napolitanos como Scampia y en las zonas del Casertano. Allí, como en tantos otros lugares, la vida de miles de hombres y mujeres, muchos de ellos muy jóvenes, como Totó, está condicionada por el poder criminal con toda su violencia.

Siete mesas de billar francés

La figura del padre marca esta película de principio a fin, el padre ausente, que es el abuelo ausente, que es el amante ausente, el amigo ausente, el jefe ausente. Y es que este personaje ha influido decisivamente en todos los demás personajes de esta película, los que siguen vivos y tienen que enfrentarse a su desaparición.

Ángela parece tener la misma fuerza que su padre, nos enteramos al final que jugando al billar es tan buena o mejor que él; su marido la está engañando y tiene una doble vida. Impresionante es la escena en que Ángela (una sobresaliente Maribel Verdú) rompe las fotos de su padre en señal de liberarse definitivamente de su influencia, es más, yo diría que es la escena más emotiva de la película.

Charo (inmensa Blanca Portillo) ha amado a Leo y casi se vislumbra que con sumisión, aceptándolo todo, lo cual le ha creado una insatisfacción a nivel sicológico, que le hace estar siempre con ira, siempre dispuesta al enfrentamiento verbal con todos, con su madre, con el amigo de Leo que la quiere, etc, etc.

Y el amigo de Leo, el gran capitán del equipo de billar, ha estado esperando siempre, porque ha respetado a su amigo, y nunca le hubiera quitado a su mujer, Charo. Si hay un personaje que signifique la paciencia, la prudencia y el ser buena gente, sin duda es éste.

Luego, hay otros personajes riquísimos, como el de Raúl Arevalo (gran actor, con un futuro que dará que hablar), joven sobrino de uno de los componentes del equipo, que termina entrando en éste y que inicia una relación con la empleada latina de los billares.

En cuánto a escenas, las hay buenísimas, como la de Blanca Portillo yendo a cenar sola al restaurante al que le invita el difunto, y el lío posterior con el camarero oriental.

Duelo interpretativo lo hay entre Verdú y Portillo, y sería difícil decir cuál está mejor, de hecho ambas obtuvieron sus correspondientes premiosUna vez más, la sombra de Querejeta está detrás de una gran película.

Joe Strummer, vida y muerte de un cantante

La película es tipo documental y refleja la vida azarosa y casi siempre al límite de este personaje que tanto significó musicalmente para el punk británico y mundial.

Llegó a participar en el movimiento hippie, en el movimiento Okupa británico de los 70 y luego en el punk. Formó y lideró la banda The Clash, mucho más conocida que The Mescaleros que también fue creada por él. Participó en el cine, en otras bandas y al final murió inesperadamente con 50 años.

Al visionar la peli, lo que he pensado es que este tío era muy loco, pero muy valiente, tenía cosas que decir sobre las injusticias sociales y las dijo, quería ser una estrella de rock y lo consiguió con todo lo que ello conlleva en cuanto a extravagancias y excesos.

En fin, fue una persona conocida y famosa e influyó en la música de finales del siglo XX.

Personajes como Bono de U2 o Johnny Depp hablan en la película-documental de la influencia de este personaje en el mundo del rock y alaban su trayectoria vital.

El bosque del luto, Mogari no mori.

Es una película rara ésta, muy lenta y en la que los paisajes transmiten el estado de ánimo de los personajes.

La primera escena son las copas de los árboles agitándose con el viento, y de igual manera se agitan los pensamientos y sentimientos de los dos protagonistas, Shigeki, el viejo que está obsesionado por la muerte de su mujer hace 33 años, quiere ir al bosque dónde está enterrada para entregarle unos cuadernos antes de que ésta pase al estado en el que las almas ya descansan para siempre en paz. Y Machiko, que tiene sentimiento de culpa por la pérdida de su hijo, no tiene más remedio que seguir al viejo y “cuidarle” dentro de lo posible.

Los dos solos en el bosque se dan calor, y comparten de alguna manera su tristeza.Película que habla del luto por los muertos y de la necesidad de seguir vivo a pesar de la pérdida de los seres queridos.

Lawrence de Arabia, aventura en el desierto.

Lo primero que hay que decir es que Lawrence de Arabia fue un personaje real , un oficial del ejército británico, un espía, que ayudó a la revuelta árabe contra el imperio turco en 1916-1918, conocido sobre todo por eso, y menos conocida es su faceta como ayudante de Winston Churchill en los asuntos árabes. Fue hijo ilegítimo de un aristocráta, se especializó en la cultura árabe, recorrió Siria en bicicleta y posteriormente lideró a las tribus árabes en su ofensiva contra los turcos, pero siempre bajo las órdenes del imperio británico.

Después, hay otras muchas cosas que se dicen de él, por ejemplo que se enamoró de un joven árabe y que gran parte de su campaña estaba “dedicada” a satisfacer a su amor ofreciéndole al pueblo árabe la posibilidad de formar una nación.

La película es superconocida, 7 oscar, la consagración de Peter O´Toole en el mundo del cine y la participación además de actores muy famosos como Omar Sharif (que luego rodaría con el director David Lean “Doctor Zhivago”), Sir Alec Guinnes y Anthony Quin, sin olvidar el papel malévolo y un tanto ambiguo de José Ferrer.

Lo que a mi más me impresiona de la película es el papel fundamental que el desierto juega en ella. Lawrence es un enamorado del desierto porque como él mismo dice en el film “está limpio”. Y el espectador también tiene la sensación de estar cabalgando en un camello por un desierto y sufriendo el sol abrasador. La primera parte de la película es sobre todo un adentrarse en el desierto y un poco en la forma de ser de los árabes, divididos en tribus que vigilan sus pozos de agua como un tesoro.

Lawrence se mete en ese mundo y quiere conseguir la unidad de los árabes para luchar contra su opresor turco y la verdad es que su carisma lo logra, al menos en buena parte del metraje.

Impresionante para mí, y de lo mejor, es el momento en que Lawrence se da la vuelta en el desierto para salvar la vida de un árabe que se ha quedado rezagado y eso desoyendo los consejos de Omar Shariff. Le salva la vida y posteriormente, sin embargo, tiene que ejecutarlo porque ese mismo personaje se mete en un lío con la otra tribú árabe, la de Anthony Quinn.

Al final, Lawrence y su sueño de reconquistar Aqaba se hacen realidad. Y a partir de ahí es cuando él se convierte en una leyenda, empieza a hacerse famoso entre los árabes y entre los británicos y hasta los americanos envían un periodista para seguir sus batallas
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Y es entonces cuando la película deja de parecerme tan interesante. No digo que no siga siéndolo, pero ya no atrapa del mismo modo.

Todavía hay un capítulo oscuro que lleva a diversas interpretaciones. Y es la captura de Lawrence por los turcos y las torturas y supuestas vejaciones a que es sometido por un oficial turco, José Ferrer. En principio, sólo se ve que lo azotan, pero se intuye que también lo violan.

Todo esto, unido a los supuestos amoríos de Lawrence, parecen apuntar a una posible homosexualidad del personaje, que David Lean intentó de alguna manera camuflar porque, claro, era el año 62.

Cierto es que en toda la película no aparece ni una mujer.

Al final, da la sensación de que Lawrence ha luchado por una utopía, los árabes reconquistan Damasco, pero las grandes potencias, Francia e Inglaterra, ya se han ocupado en un tratado de repartirse Oriente Medio. ¿Y que hay de la nación árabe?

De momento, habrá que esperar.

Como curiosidades de la película, decir que el papel de Lawrence fue ofrecido a Marlon Brando que lo rechazó diciendo: “¿Cómo voy a pegarme 2 años subido en un camello en el desierto? “o algo parecido, que las escenas de Aqaba están rodadas en parte en Almería y que el cuartel británico que aparece en la película está localizado en Sevilla.

Como resumen, podría decir que es una película muy interesante, visualmente impactante, y con un personaje hipnotizador en muchos planos. Sus 7 oscar dicen lo demás.

El espíritu de la colmena

No me extraña que esta película esté considerada como una de las mejores del cine español, porque destila sensibilidad en cada imagen y tiene muchas que dicen más que mil palabras. Por ejemplo, la de los ojos de Ana Torrent, o la de las ventanas de la casa de los protagonistas que semejan una colmena.

Y es que esta familia y todo el pueblo de Hoyuelos viven como en una colmena, de una forma ordenada y casi anodina, y las niñas son el único punto de imaginación que puede romper esa monotonía. Y la rompen cuando proyectan una película sobre Frankenstein, y Ana empieza a imaginar cosas, imagina que el monstruo es un maqui que se ha escapado de un tren y se monta su propia historia particular, desapareciendo en busca del monstruo que quiere conocer, hasta que es hallada sana y salva y vuelve a la colmena.

Siempre se están enfrentando la vida y la muerte en este film: Isabel se hace la muerta delante de su hermana Ana, pero ésta no la cree; la misma Isabel intenta estrangular al gato, que le araña y con la sangre que le sale del arañazo se maquilla los labios; Ana se pregunta por qué persiguen a Frankenstein para matarlo, Fernando, el padre, intenta enseñar a sus hijas que no recolecten setas venenosas, las niñas se acercan peligrosamente a los trenes…

La película también nos hace partícipes de la visión del mundo que tienen los niños (lo que para todo el pueblo es un republicano huido, para Ana es Frankenstein).

En definitiva, es una película mágica, irradia magia en cada escena, y a veces no hacen falta demasiadas conversaciones para decir un sinfín de cosas.

Carta de amor de un asesino, pensamientos de la protagonista

"Dios Mio, el asesino me persigue, me está esperando al salir de la biblioteca, y resulta que era socio de ella. No recuerdo haberlo visto, ¿o sí? Ramón me dice que era amigo suyo. Es un hombre mayor, como él. Que iban a pescar juntos. ¡Este Ramón! Le está metiendo mano en público a la empleada. Tendré que decirle algo. Pero es que era amigo del asesino, de Antonio, ese hombre calvo de bigote que he visto en los periódicos.

Iré a pasear por el río. Veo un chico muy joven, vestido de traje y fumando. Me sigue también. Es el hijo de Antonio. Veo el cadáver de éste. El hijo me dice que se ha suicidado. Y la policía sigue buscándolo.

Y mientras tanto yo sigo releyendo la carta que me ha enviado el asesino. Que dice que se ha fijado en mí, que mi vestido huele, que me ama, que sabía desde que me vio que iba a cometer este asesinato. Todo, ahora que se acaba mi relación con mi amante y su mujer, mi amiga, viene a hablar. Yo no quiero hablar.

Ramón se me está insinuando, a la vez que me da miedo. Pero él conocía a Antonio. Eran muy distintos, Antonio un hombre culto, este Ramón mucho más carnal. Como la carne que veo colgada en mi habitación en mis alucinaciones.

Ramón me está esperando a la salida del bar. Al final viene a mi casa, al final…

Después de Ramón iré a reunirme con Antonio, el hombre que me envía la carta y que me ama, sí, me ama, me ama…

LA CAZA

Lo que ocurre en esta película no es tan raro ni tan alucinante –y hay miles de historias reales sobre “accidentes” de caza” e incluso sobre ”muertes” en un día de caza- si se juntan tres hombres hechos y derechos con desavenencias soterradas entre ellos a lo largo de los años, bajo un sol de justicia, en un entorno casi fantasmagórico, con unos cubatas de más, y lo que es más importante, con una escopeta, cartuchos y el gusanillo de ver los conejos correteando.

Hay también un joven, Enrique, que se está iniciando en esto de la caza, que al final es testigo mudo de lo que sucede, y que resulta ser el más cabal de todos, lo cual no es extraño porque se ha dicho que en esta película hay una parábola sobre el relevo generacional que se está produciendo en la España del año 65- se acaba la generación franquista, representada en el film por Paco (Alfredo Mayo) y Jóse (Ismael Merlo), ambos extraordinarios, y empieza otra generación, la de Enrique (Emilio Gutiérrez Caba), aparentemente más transigente, aunque también algo desorientada e inmadura.

Los personajes están extraordinariamente perfilados. Paco y José son amigos, han tenido un negocio en común, junto con el otro personaje del que no he hablado, Luis (José María Prada), también genial por cierto. Los 3 tienen ya sus años. Al parecer, José es el señorito, el que antaño puso el dinero para el negocio, Paco es el triunfador, el que ha pasado de camionero a tener una empresa, en parte, por lo que se deduce, por casarse con la hija de un millonario, que resulta ser la hermana del joven Enrique. De hecho, Enrique tiene su radio, su cámara de fotos, es decir, es pudiente, y además trabaja en la misma empresa que su cuñado Paco.

Pero también José y Luis son cuñados, y hay como una especie de protección del primero hacia el segundo, que últimamente está bebiendo más de la cuenta (lo primero que hacen al llegar al bar para desayunar es tomarse unos coñacs, Enrique una ginebra).

En definitiva, todos están relacionados, o son amigos o cuñados. Pero los tres mayores ya han ido a cazar juntos, junto con un cuarto, Arturo, que se menciona y que parece que terminó suicidándose.

Paco y José son los que llevan la voz cantante, Luis se deja llevar por los dos primeros y se aísla a veces o bebiendo o leyendo novelas de ciencia ficción, y Enrique está aprendiendo e intentando averiguar como es su cuñado Paco y como es la relación entre los 3 personajes.

Y a todo este tinglado, se une la caza. Los cuatro van a cazar, a pasar un buen día y hacer ejercicio-como dice Paco al principio-. Y a eso se dedican buena parte de la mañana. Las escenas de conejos cayendo ante los disparos de los protagonistas son repetitivas casi obsesivamente en un perfecto blanco y negro.

Las cosas se complican poco a poco, pero sin pausa. José se ha separado de su esposa, se ha liado con una joven- lo cual por cierto le da envidia a Paco- y anda mal de dinero, así que se lo pide a Paco, que se niega a prestarle. Además, José se enfada con Luis porque éste dispara a un maniquí y termina abofeteándole delante de los demás. La ira va creciendo. Y el detonante- para mi- es la escena del hurón, porque Paco mata deliberadamente al hurón en las narices de todos, lo cual irrita sobremanera a José.

Al final, el desenlace se huele, José finge que va a matar a un conejo pero dispara sobre Paco. Luis, cabreado, va a atropellar a su cuñado, que también le dispara , y ya moribundo, Luis mata a José. Gutierrez Caba lo ve todo impotente y termina corriendo, se supone que a pedir ayuda.

En mi opinión, es una muy buena película, por el retrato sicológico tan cuidado de los personajes en el entorno de un escenario de caza, con montes pelados, y sol abrasador, por el suspense que se mastica desde el primer momento hasta el último y por el final que es casi insuperable.

Además, hay una descripción acertadísima de la España rural- el empleado ovejero, su sobrina, la abuela enferma en la cama contemplando a los hurones, los del pueblo degollando un animal- que se contrapone con la España ye-ye, representada por Gutiérrez Caba con su radio y las canciones que ponen de los años 60 y también por la sobrina del ovejero cuando se pone a bailar con Enrique (G Caba).

Igualmente me parece innovadora la utilización de la voz en of para que el espectador se entere de los sentimientos y pensamientos de los 4 hombres.

De lo mejorcito del cine español.