viernes, 4 de septiembre de 2009

Antes que el diablo sepa que has muerto, carmelo blog

A mí lo que me hace estar en vilo, lo que me hace pensar, es el sentimiento de culpa que tiene el hermano pequeño porque sabe que lo que está haciendo está mal. Creo que un sentimiento parecido lo hemos tenido todos alguna vez cuando hemos hecho algo que sabemos que a nuestros padres no les agrada. Y se pasa muy mal.

El hermano mayor es diferente, parece más seguro de sí mismo, y es como si quisiera ocupar el papel de padre con el hermano pequeño.

Todos, cuando vemos la película, sabemos que la cosa va a acabar mal, y eso es lo motivador de este film, el cómo se llega al desenlace inevitable.

La escena final es muy buena, cuando el padre, Albert Finney, acaba con la “mala semilla”, es decir, el hermano mayor, que está moribundo en el hospital.

Resulta curioso que el pequeño se salve, digamos, quizá porque él no es el que idea el plan del robo de la joyería de sus padres, sino que simplemente se deja llevar por el mayor acuciado por sus necesidades económicas.

En definitiva, es una buena película, no un peliculón, que incide en el sentimiento de culpa y que nos hace replantearnos las relaciones con los padres

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