jueves, 3 de septiembre de 2009

BUENOS DÍAS, NOCHE. Buongiorno, notte



Recordaba vagamente las noticias sobre el secuestro de Aldo Moro en una televisión en blanco y negro cuando era un niño.

30 años después, casualidades de la vida, me encuentro con esta película en la filmoteca y me intereso por el caso del Primer Ministro italiano y por su magnicidio, que imagino yo es como el de Kennedy para los americanos.

Y casualmente en ambos se apunta desde muchas direcciones autorizadas a la CIA como verdadera mano negra que está detrás.
Supongo que hay que situarse en la época para entender bien lo que realmente ocurrió. Era la etapa de la Guerra Fría todavía y Aldo Moro estaba intentando un pacto de gobierno entre el Partido Demócrata Cristiano y el Partido Comunista, cosa que no se veía demasiado bien desde Estados Unidos.

No obstante, esto es solamente una versión no oficial, la oficial es que los terroristas de las Brigadas Rojas acabaron con él al no acceder el Estado italiano a liberar a 13 presos brigadistas. Sea como fuere, es un caso interesante.

Y la película Buenos días, noche, lo trata desde la perspectiva de una de las terroristas que ejecutan el secuestro y muestra cómo va cambiando su visión emocional e incluso ideológica a lo largo del “proceso”.

Sería el efecto contrario al síndrome que sufre el secuestrado.

La película me parece realmente intensa y casi no miras el reloj. La música es acertadísima, sobre todo en la escena final cuando ponen una de Pink Floyd. Lo que ocurre es que al final sientes una profunda pena por Aldo Moro y odias a los terroristas (con excepción de la chica, claro).

También he de decir que la situación social italiana que refleja la película me recuerda mucho al caso vivido en España con el secuestro y posterior asesinato de Miguel Ángel Blanco por parte de ETA y que dio lugar al maravilloso “espíritu de Ermua”. En los dos casos, los protagonistas son bandas terroristas que por un motivo u otro terminan asesinando al secuestrado y “ganándose” la profunda repulsa del pueblo llano.

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