viernes, 4 de septiembre de 2009

Dans les cordes, habla la protagonista.

Habla la protagonista:

“Movemos los brazos, adelante, atrás, golpeamos al aire, vamos los tres corriendo: mi padre con esa camiseta de la CCCP (a veces lleva esa, otras veces lleva la de USA), mi prima, y yo misma, los tres preparándonos, porque a los tres nos gusta el boxeo.

Llegan los campeonatos.

Primero saldrá al ring mi prima, está fuerte, creo que va a ganar, sí, sí, está ganando, gana, que buena es la tía. Ya tenemos una campeona en la familia, aparte de mi padre, claro, que lo ganó casi todo.

Y ahora por fin, me toca a mí, en mi peso, es una final. Empiezo, estoy algo desorientada, esta mujer me está golpeando fuerte, mi padre me grita, que no me eche hacia atrás, que me defienda, pero como golpea mi rival, me da fuerte en la mejilla, ahora en el ojo, me está destrozando. Todo pasa rápido, sin darme cuenta estoy tirada en el suelo y pierdo la consciencia. He perdido. Cuando vuelvo en sí, llevo el ojo morado, morado no, negro. Después mi madre intentará reanimarme haciendo que coma. ¡No quiero comer, por Dios! El boxeo es una mierda. Se acabó.

Pero pasarán los días, me recuperaré y volveré a intentarlo otra vez, poco a poco.

Mi prima, la campeona de Francia, quiere pasarse a mi categoría, no le basta con ganar en la suya, pero tendrá que adelgazar. Mi madre la odia. ¿Por qué? Dice que es desordenada.

Pongo la radio. Habla una mujer, una tal Teresa. Pero si es mi madre. Que dice que ella y su hermana, mi tía, se quedaron embarazadas al mismo tiempo, que el padre era…mi padre. ¡Dios! Somos hermanas. Ahora entiendo porque mi madre está tan mal de la cabeza. Se va a ir de casa, fumando como siempre.

Está bien, voy a demostrarle a mi hermana que soy mejor que ella, pero estoy tan rabiosa que necesito destrozarla antes, en un entrenamiento. Lo hago, me desahogo, le rompo el tobillo. La final es mía, contra la misma rival que me superó.

Y llega el día, estoy muy bien. Comienza el combate, la supero, le golpeo fácilmente, voy a ganar, está noqueada. Y justo cuando podría proclamarme campeona, abandono el ring. Estoy harta del boxeo, ahora sí que se ha acabado. Quiero ser una mujer. Y salgo del estadio con la cabeza alta mientras los chicos que entrenan me miran con respeto.

He podido ganar y sin embargo he dicho NO al boxeo.”

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