viernes, 4 de septiembre de 2009

DIARIO DE UNA CAMARERA




Celestine levanta la pasión de cuatro hombres: el abuelo de la familia, un fetichista obsesionado con los zapatos que le hace caminar con ellos, (recordando quien sabe que viejas historias), se los limpia, y cuando es encontrado muerto aparece con los zapatos en la cara; el señor de la casa, Michel Piccoli, que se dedica a la caza, pero que vive un matrimonio insatisfecho por culpa de la frigidez de su mujer; el jardinero-cochero, un sádico fascista que odia a los judíos, y el vecino de al lado, un viejo militar que tiene manía a la familia para la que trabaja Celestine de doncella o asistenta.

Jeanne Moreau –Celéstine- juega de alguna manera sin escrúpulos con estos cuatro hombres y al final decide quedarse con el vecino militar optando por la comodidad y para ser señora de su casa . No obstante, creo que Celestine al que quiere de verdad es al jardinero, que no casualmente es el primer hombre que aparece en el film en una escena un tanto premonitoria de lo que luego va a ser el desarrollo: Jean se toca los zapatos y el cochero le pregunta: ¿No tiene otros zapatos? Ella se hace la descuidada y el jardinero le dice: No se haga usted la tonta.

De alguna forma la camarera y el cochero son almas gemelas y creo que en la novela original terminan juntos, pero Buñuel hace que ella lo seduzca y lo delate a la policía ya que sospecha- con razón- que ha asesinado a una niña llamada Claire. La fuerza bruta, la bestialidad que representa Joseph, el jardinero, atrae la clase y elegancia de la Moreau. Personalmente creo que la historia resultaría más creíble si acabasen juntos yéndose al café que él quiere comprar. Pero ya se sabe que Buñuel cuenta las historias como quiere y decide que la camarera acepte la proposición de matrimonio del militar.

Película en blanco y negro, en la campiña francesa, resalta la sofisticación de la camarera con la vulgaridad de las demás empleadas de la casa y las “perversiones” de los señores. Buñuel vuelve a sus temas principales: el deseo, la religión, la clase burguesa y la clase obrera, la maldad contra una bondad atraída por esa maldad, etc.

Celestine se parece en cierto modo a la Severine de Belle de Jour, pero yo diría que con un cierto grado más de astucia, lo cuál se refleja en la elección que hace por el vecino sabiendo que eso le garantizará una vida de señora con tranquilidad y dinero.

También se vislumbra en la pelí una crítica al nacimiento de los fascismos, Joseph es un extremista de derechas anti-judío, un sádico que no duda en violar y matar a la niña Claire por la que la camarera siente un gran cariño. Y también hay escenas que son generalmente propias de Buñuel, como por ejemplo, la de los caracoles subiendo por las piernas de la niña muerta.

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