viernes, 4 de septiembre de 2009

El espíritu de la colmena

No me extraña que esta película esté considerada como una de las mejores del cine español, porque destila sensibilidad en cada imagen y tiene muchas que dicen más que mil palabras. Por ejemplo, la de los ojos de Ana Torrent, o la de las ventanas de la casa de los protagonistas que semejan una colmena.

Y es que esta familia y todo el pueblo de Hoyuelos viven como en una colmena, de una forma ordenada y casi anodina, y las niñas son el único punto de imaginación que puede romper esa monotonía. Y la rompen cuando proyectan una película sobre Frankenstein, y Ana empieza a imaginar cosas, imagina que el monstruo es un maqui que se ha escapado de un tren y se monta su propia historia particular, desapareciendo en busca del monstruo que quiere conocer, hasta que es hallada sana y salva y vuelve a la colmena.

Siempre se están enfrentando la vida y la muerte en este film: Isabel se hace la muerta delante de su hermana Ana, pero ésta no la cree; la misma Isabel intenta estrangular al gato, que le araña y con la sangre que le sale del arañazo se maquilla los labios; Ana se pregunta por qué persiguen a Frankenstein para matarlo, Fernando, el padre, intenta enseñar a sus hijas que no recolecten setas venenosas, las niñas se acercan peligrosamente a los trenes…

La película también nos hace partícipes de la visión del mundo que tienen los niños (lo que para todo el pueblo es un republicano huido, para Ana es Frankenstein).

En definitiva, es una película mágica, irradia magia en cada escena, y a veces no hacen falta demasiadas conversaciones para decir un sinfín de cosas.

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