viernes, 4 de septiembre de 2009

LA CAZA

Lo que ocurre en esta película no es tan raro ni tan alucinante –y hay miles de historias reales sobre “accidentes” de caza” e incluso sobre ”muertes” en un día de caza- si se juntan tres hombres hechos y derechos con desavenencias soterradas entre ellos a lo largo de los años, bajo un sol de justicia, en un entorno casi fantasmagórico, con unos cubatas de más, y lo que es más importante, con una escopeta, cartuchos y el gusanillo de ver los conejos correteando.

Hay también un joven, Enrique, que se está iniciando en esto de la caza, que al final es testigo mudo de lo que sucede, y que resulta ser el más cabal de todos, lo cual no es extraño porque se ha dicho que en esta película hay una parábola sobre el relevo generacional que se está produciendo en la España del año 65- se acaba la generación franquista, representada en el film por Paco (Alfredo Mayo) y Jóse (Ismael Merlo), ambos extraordinarios, y empieza otra generación, la de Enrique (Emilio Gutiérrez Caba), aparentemente más transigente, aunque también algo desorientada e inmadura.

Los personajes están extraordinariamente perfilados. Paco y José son amigos, han tenido un negocio en común, junto con el otro personaje del que no he hablado, Luis (José María Prada), también genial por cierto. Los 3 tienen ya sus años. Al parecer, José es el señorito, el que antaño puso el dinero para el negocio, Paco es el triunfador, el que ha pasado de camionero a tener una empresa, en parte, por lo que se deduce, por casarse con la hija de un millonario, que resulta ser la hermana del joven Enrique. De hecho, Enrique tiene su radio, su cámara de fotos, es decir, es pudiente, y además trabaja en la misma empresa que su cuñado Paco.

Pero también José y Luis son cuñados, y hay como una especie de protección del primero hacia el segundo, que últimamente está bebiendo más de la cuenta (lo primero que hacen al llegar al bar para desayunar es tomarse unos coñacs, Enrique una ginebra).

En definitiva, todos están relacionados, o son amigos o cuñados. Pero los tres mayores ya han ido a cazar juntos, junto con un cuarto, Arturo, que se menciona y que parece que terminó suicidándose.

Paco y José son los que llevan la voz cantante, Luis se deja llevar por los dos primeros y se aísla a veces o bebiendo o leyendo novelas de ciencia ficción, y Enrique está aprendiendo e intentando averiguar como es su cuñado Paco y como es la relación entre los 3 personajes.

Y a todo este tinglado, se une la caza. Los cuatro van a cazar, a pasar un buen día y hacer ejercicio-como dice Paco al principio-. Y a eso se dedican buena parte de la mañana. Las escenas de conejos cayendo ante los disparos de los protagonistas son repetitivas casi obsesivamente en un perfecto blanco y negro.

Las cosas se complican poco a poco, pero sin pausa. José se ha separado de su esposa, se ha liado con una joven- lo cual por cierto le da envidia a Paco- y anda mal de dinero, así que se lo pide a Paco, que se niega a prestarle. Además, José se enfada con Luis porque éste dispara a un maniquí y termina abofeteándole delante de los demás. La ira va creciendo. Y el detonante- para mi- es la escena del hurón, porque Paco mata deliberadamente al hurón en las narices de todos, lo cual irrita sobremanera a José.

Al final, el desenlace se huele, José finge que va a matar a un conejo pero dispara sobre Paco. Luis, cabreado, va a atropellar a su cuñado, que también le dispara , y ya moribundo, Luis mata a José. Gutierrez Caba lo ve todo impotente y termina corriendo, se supone que a pedir ayuda.

En mi opinión, es una muy buena película, por el retrato sicológico tan cuidado de los personajes en el entorno de un escenario de caza, con montes pelados, y sol abrasador, por el suspense que se mastica desde el primer momento hasta el último y por el final que es casi insuperable.

Además, hay una descripción acertadísima de la España rural- el empleado ovejero, su sobrina, la abuela enferma en la cama contemplando a los hurones, los del pueblo degollando un animal- que se contrapone con la España ye-ye, representada por Gutiérrez Caba con su radio y las canciones que ponen de los años 60 y también por la sobrina del ovejero cuando se pone a bailar con Enrique (G Caba).

Igualmente me parece innovadora la utilización de la voz en of para que el espectador se entere de los sentimientos y pensamientos de los 4 hombres.

De lo mejorcito del cine español.

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