viernes, 4 de septiembre de 2009

LILITH

He leído opiniones contradictorias sobre esta película. Unos la ponen muy bien, otros muy mal.

Desde luego es una película extraña que sugiere demasiadas cosas sobre la locura y sobre el amor. Si pensamos en el final del film parece que todo amor tenga que conllevar a la locura, o al menos que todo amor entre dos personas desequilibradas en mayor o menor medida acaba mal.

La sensación que he tenido durante toda la película es que Warren Beatty me recordaba al menos en parte al Anthony Perkins de Psicosis, pero Beatty es más inexpresivo y a veces parece que no da la talla en este papel.

Al final lo que cuenta la historia es el descenso a la locura del protagonista al enamorarse de una enferma mental que vive la pasión sin sentimientos de culpa frente a la idea represiva que tiene él del amor y del sexo. Mientras que la chica es capaz de tener relaciones lésbicas con otra paciente, Beatty va hundiéndose cada vez más al pensar que no es capaz de “retener” a Lilith, que es un espíritu libre, lo que le lleva a tomar una determinación trágica que le obligará a pedir ayuda a los directores de la institución en que trabaja en la escena final.

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