viernes, 4 de septiembre de 2009

BELLE DE JOUR



Severine (Catherine Deneuve) está casada con un hombre amable y bueno, tan perfecto, que no puede satisfacer los deseos ocultos de su esposa. De ahí el porqué de la escena inicial, en la que Severine sueña despierta que es azotada y maltratada por los chóferes del carruaje en el que viaja con su marido.

Belle de Jour (bella de día) es la historia de una mujer masoquista obsesionada por sentirse poseída y deseada. Y su deseo es tan fuerte que la conduce a la doble vida, gracias a que el malévolo amigo del marido, Michel Piccoli, le da la dirección de una casa de citas.. El riesgo y el peligro que supone convertirse en prostituta la excita y la saca de su monotonía.

Además, Severine quiere ser poseída por hombres que son la antítesis de la belleza física que representa su marido, joven y guapo, por eso se entrega a hombres maduros, gordos, feos, que frecuentan la casa de citas. Y es después de eso, cuando el rostro sin gesto de la mujer se transforma en un rostro animado y casi feliz. Destacar por ejemplo lo que le dice Madame Anais, la dueña del burdel, a Severine: “Tú lo que necesitas es mano dura”.

La cosa se complica cuando un joven gángster se encapricha de la mujer y quiere que sea sólo para él.

El final del film es un poco confuso: el gánster (Pierre Clementi) dispara sobre el marido de Severine y lo hiere. Después huye y perseguido por la policía acabará muriendo.

Entonces Sevérine tiene que cuidar a un marido herido que ya no es tan perfecto, parece que ha triunfado la estabilidad burguesa, pero sin embargo la mujer sigue oyendo los caballos y el carruaje de la primera secuencia, aquella en la que imaginaba ser violada ¿Qué ocurre cuando ella sale al balcón y descubrimos que ya no están en la ciudad sino en una lujosa mansión campestre?¿Es todo una fantasía imaginada por Severine o es la realidad?

Sin duda esta película incide en los temas más clásicos de Buñuel, como son la visión crítica sobre la burguesía y la religión y la del deseo como base del individuo y que transforma su realidad.

Difícilmente se podría encontrar en los años 60 una película tan morbosa y en la que el deseo está siempre presidiéndolo todo contraponiéndose al orden social establecido .

Catherine Deneuve está bellísima y a veces su economía gestual, su frialdad, están muy a tono con el personaje burgués que representa y que parece estar por encima de las jóvenes prostitutas alocadas del burdel de Anais.

1 comentario:

  1. Carmelo... sigues teniendo la misma sensibilidad de siempre pero adornada, por el paso los años, con un "savoir écrireª que es un gusto para los sentidos poder leerte. Me engancho y prometo serguirte. Adelante AMIGO adelante. Primi

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