domingo, 1 de noviembre de 2009

Si la cosa funciona, o, la vida según Woody Allen



Después de una floja Vicky Cristina Barcelona, el genio de las gafas vuelve a meternos en sus obsesiones: el sexo, la atracción por las jovencitas, el ensalzamiento del “vivir el momento”, etc.

El actor Larry David es su alter ego en la pantalla y habla directamente al público de la sala delante de sus amigos para explicarnos su historia, la de un señor maduro que odia al ser humano porque considera que todos somos idiotas, aburridos, y con bajo coeficiente intelectual, a diferencia de él mismo, claro, que se considera un genio. Y eso es lo que le dice este hombre (Boris Yelnikoff se llama) a una joven que se encuentra en las puertas de su casa pidiéndole algo para comer, Melody. La acoge, la deja vivir en su casa y a pesar de dejarle claro que lo suyo es imposible porque la considera una paleta del sur, termina casándose con ella.

Posteriormente, cuando los padres de Melody vayan a Nueva York buscando, por distintos motivos, a su hija, todos cambiarán. Melody conocerá a un joven apuesto y dejará a Boris, su madre descubrirá que es una gran fotógrafa y vivirá un menage a trois, y su padre se dará cuenta de que siempre ha sido homosexual. El propio Boris, después de su segundo intento de suicidio, caerá encima de una vidente con la que también iniciará una relación. Todos juntos celebran el año nuevo, es decir, “un día más que les acerca a la tumba” y que según Yelnikoff no habría que celebrar.

“Si la cosa funciona, hay que aprovechar ese momento”, ese es el mensaje que parece querernos transmitir Allen, en poco más de hora y media.

Nos encontramos con el genio judío de las películas que le hicieron famoso y sus incondicionales estarán contentos. Los que no lo aguantan, no creo que la soporten mucho.

Personalmente, creo que es una lograda comedia, con diálogos inteligentes que arrancan nuestra media sonrisa en vez de la carcajada y con recursos que todavía hoy siguen teniendo su gancho, como el protagonista charlando con nosotros nada más llegar al cine.

7 comentarios:

  1. Amo a Woody Allen
    Saludos desde Rosario, Argentina
    Elisa

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  2. Gracias por leerme Elisa. A mi tambien me gusta mucho este Woody Allen, porque es genial en muchos aspectos.

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  3. Me gustan los diálogos de las películas de Allen.
    A veces pueden ser absurdos, pero siempre hacen pensar en lo que se está diciendo y mirar con atención la película. Allen no necesita efectos especiales para tener al público mirando la pantalla.

    Saludos.

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  4. Gracias Perikiyo, de acuerdo contigo, no me referia a efectos especiales cuando decia lo de la camara, perdon si me exprese mal, quiero decir que es un recurso o forma de plantear el dialogo con el espectador muy original, mas bien

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  5. Gracias por el post.Me ha dado ganas de ver la película.
    Te deseo un buen inicio de semana.
    Saludos.

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  6. He de confesarlo, no me gustó...y las pelis de woody suelen agradarme ... no sé bien por qué... por aplicarle un adjetivo.."excesivamente insistente"

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  7. quiza tengas razón, barrabás, en lo de insistente, no sé

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