lunes, 25 de enero de 2010

En la ciudad sin límites, ciencia ficción sugerida



En un momento, crees que están capturados en París todos, todos los personajes, y sobre todo Max y Víctor. Conseguido a propósito o no, este espejismo dota de poder a la película.

Al final, sientes que no era necesario que el director te hiciera creer que la historia se convertiría en una de ciencia ficción, pero sí, era necesario, para darle más fuerza. Porque lo que cuenta es una historia de amor que ha sido innumerables veces contada.

No es un esfuerzo en vano el de Antonio Hernández: el film es bueno, hubiera sido igualmente bueno sin ese espejismo, pero con él es mejor.

Quizá no entiendan nada de lo que digo si no han visto En la ciudad sin límites, y quizá tampoco lo entiendan si la vieron y no sufrieron esa ilusión porque son ustedes demasiado realistas y en ningún momento creyeron en los delirios de Max. Yo sí los creí por un momento y creí en su locura de que lo tenían encerrado en París, que le vigilaban las cámaras, que la fuente dónde esperaba a Rancel había sido cambiada y que su mujer era casi una extraterrestre de la facción conservadora

Si todavía no entienden nada, les contaré un poco el argumento.

Max es un hombre viejo aquejado de un tumor y toda su familia va a verle al hospital, incluso su hijo Víctor. Éste viene con su novia argentina a París para ver a su padre, un importante hombre de negocios. Los demás hermanos, con sus cosas, con sus familias, parece que luchan por la herencia familiar.

Víctor descubre que su padre no se toma la medicación y empieza a sentirse intrigado. Max le habla de que no le dejan salir de allí, de la ciudad, de esa ciudad sin límites que sólo existe en su imaginación. Víctor le cree y hará todo lo posible para ayudar a su padre, confiando en él, y así llegará al verdadero descubrimiento de un pasado clandestino y de una relación prohibida, de una traición de su madre hacia su padre y de la existencia de una familia basada en un engaño, porque Max siempre ha deseado no haber abandonado en la estación a Rancel.

5 comentarios:

  1. And the Oscar goes to........blogdelcarmelo.....por su fantástico comentario sobre "la ciudad sin límites", que pese a ser una buena película, no lo dudo tiene nombre de ong.... "payasos sin fronteras", o "restaurantes sin menestra".

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  2. Barrabás, de acuerdo contigo, el nombre podría haber sido más original..., pero es lo que hay

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  3. Un misterio que supongo al final se desvela del todo. Muy bien explicado, Carmelo. Y estoy de acuerdo en que el título no es nada original.

    Un beso.

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  4. Hola. Pues ayer la volvieron a emitir por TVE. Segunda vez que la veo "de casualidad" y segunda vez que me emociono. Ni soy especialmente cinefilo, ni sentimental; no lloro casi nunca, y menos con pelis, pero con los momentos finales y las expreiones de Fernán Gómez me caen lagrimones. Me encanta la banda sonora también. Por cierto, hay web de la pelicula o del director para agradecerle esta pelicula?
    Un saludo.

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  5. Yo hubiera querido que el libro que escribe Joaquín Navarro, existiera.

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