jueves, 11 de febrero de 2010

ANNIE HALL



De las que he visto hasta ahora de Allen, me parece la mejor. En esta película de 1977 el director sí que conserva la frescura propia de sus primeros largometrajes y a la vez introduce un tratamiento más intimista de sus personajes, lo que dota a Annie Hall de un mayor empaque. El guión es fabuloso, premiado con el Oscar. Y los recursos cinematográficos son más originales. Allen empieza a experimentar formatos nuevos en cuanto a las escenas, me refiero a introducir conversaciones del protagonista Alvy con la gente de la calle haciéndoles partícipes de sus reflexiones o el hecho de hablar con el público en medio de un diálogo, como pidiendo una participación de los espectadores, técnicas que por cierto ha vuelto a emplear, por ej, en Si la cosa funciona. O también a mezclar los tiempos y los espacios retrocediendo a su antojo para mostrar su infancia o la vida de sus padres.
Resulta muy original, por ej, que el Alvy adulto se siente en el pupitre que ocupaba el Alvy niño y conteste a su profesora y también que en la cola del cine donde Alvy y Annie están soportando a un cinéfilo arrogante Allen se dirija al público diciéndonos que no aguanta más.

En Annie Hall nos encontramos con ideas que Allen repetirá en Manhattan, como es el tratamiento de las relaciones entre hombres y mujeres de un modo cómico y a la par dramático. En definitiva, se trata de no aburrir al espectador contando una relación de pareja, por lo que introduce constantemente gags o chistes de cosecha propia.

Alvy, cómico de profesión, conoce a Annie Hall (la guapísima e insuperable aquí Diane Keaton) en un partido de tenis y a partir de ahí iniciarán una relación llena de vicisitudes, de idas y vueltas, de descubrimientos personales, de conversaciones sobre sicoanalistas, novelas, la muerte, el sexo, etc, etc. Seremos testigos del comienzo, desarrollo y final de la relación y nos enamoraremos, como Alvy, de Annie Hall, de su forma de vestir, de su físico, de cómo canta, en fin, de todo.

Pero si Annie tiene protagonismo, también lo tiene Alvy, o sea, Woody Allen, que aquí hace una gran interpretación y resulta creíble en todo momento.

La historia terminará con la ruptura definitiva entre la pareja y con un mensaje de Allen acerca de las relaciones.

Y realmente no quiero decir mucho más sobre Annie Hall, porque lo mejor es verla para captar cientos de detalles que hacen del neoyorquino un director de culto.

4 comentarios:

  1. Lo mejor es probar a verla al revés....es una pasada ... sobre todo cuando se conocen jugando al pádel..
    Hay dos escuelas:
    Verlas físicamente al revés, haciendo el pino.
    Verlas de espaldas, lo que también puede interpretarse como "ver al revés", lo cual es algo más caro, pues obliga a disponer de un espejo amplio para ver la peli
    Otra opción es darle la vuelta al televisor, para ver las imágenes cabeza abajo. No es recomendable, puesto que o bien la tele pesa, o bien es plana y se caería

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  2. Barrabás, lo intentas con tu sentido del humor absurdo, pero siento decirte que no eres Woody Allen. Puedes verla al revés en todas las posturas que dices, incluso puedes probar técnicas nuevas, pero se conocieron viendo el tenis y a lo mejor tienes suerte y puedes comprar la peli barata para comprobarlo.

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  3. lo que ambos necesitan es al tío la vara

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  4. muy buen blog
    saludos de un fan de Allen a otro

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