jueves, 11 de febrero de 2010

Manhattan, de Woody Allen



Desarrollada en el corazón de Nueva York en los ambientes, lugares, bares en los que se movía Allen por aquella época, 1979, Manhattan, en un perfecto blanco y negro, con música de Gershwin, nos deja en el aire la pregunta: ¿Esperarán Isaac y Tracy 6 meses?
Ambos buscan el amor verdadero, el amor que dure toda una vida, pero ella tiene que irse a Londres por medio año. ¿Se esperarán mutuamente? Diríamos que sí.

Woody Allen se desenvuelve de maravilla en el tema de las relaciones personales, de las relaciones de pareja. Y lo demuestra aquí contándonos una historia que puede parecer enrevesada, quizá en 1979 más que ahora, pero que es simple. Les cuento

Dos amigos, Isaac y Yale, con 2 relaciones en curso, que se enamoran de la misma mujer, Mary. Ella se decide por Yale y entonces Isaac se da cuenta de que su verdadero amor es Tracy, la joven con la que tenía una relación

En definitiva, varios personajes en busca del amor, 2 amigos, 2 mujeres.

Pero Manhattan da juego para más. Porque afronta temas importantes como el del adulterio, la amistad, las relaciones entre personas con diferencias importantes de edad, la educación de los hijos en una familia de mujeres lesbianas, la llamada clase intelectual y sus diversiones, etc. Todo envuelto por la magia que desprende la ciudad.

Es curioso que Tracy (Mariel Hemingway) sea la más joven y sin embargo mucho más madura que los otros 3 personajes de mayor edad, a los que da una lección de saber estar.

Mary (Diane Keaton) es en cambio una mujer insegura, llena de complejos, que alardea de su cultura, pero que no es capaz de encontrar un equilibrio en su vida y termina en los brazos de Yale, un hombre casado que engaña a su mujer.

Allen empieza a recurrir a temas clásicos en él, como la dependencia de los sicoanalistas, su obsesión por las mujeres jóvenes, los triángulos amorosos.

Personalmente, la escena que más me gusta de Manhattan es la del cine, cuando los dos hombres están sentados al lado de Mary, que está en medio de los dos, y los dos se miran mutuamente y se vigilan pensando que cada uno está tocando a la mujer. Las caras que ponen los tres son fantásticas. Escena corta, pero intensísima

Se dice que Manhattan es una de las más memorables películas de Allen y que en ella hay un cambio a la madurez respecto a sus primeras películas, como Toma el dinero y corre, por ej. Personalmente me divertí más con la segunda, quizá porque no soy un especialista en la técnica cinematográfica, sino más bien un espectador.

Que la fotografía en blanco y negro de Manhattan sea buenísima, que la música sea espectacular, que nos topemos con un Woody más maduro, me parece estupendo, pero yo prefiero la frescura de sus primeras películas.

También me gustaría decir que Manhattan me ha resultado muy parecida a Si la cosa funciona, Allen parece querer decir lo mismo en ambas: Si te va bien, adelante.

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