viernes, 5 de febrero de 2010

Toma el dinero y corre, Take the money and run, golpes geniales



¿A quién se le ocurriría robar un banco poniéndole una nota al bancario en la que no se entiende si pone revólver o recólver? ¿ y a quien se le ocurría además discutirlo con ese operario? y ¿a quien se le ocurriría consultarlo con el director del banco y con su secretaria y con todos los empleados? No podía ser a otro que a él, a Woody Allen.

Su primera película, Toma el dinero y corre, Take the Money and run, es así. El lo hace todo, o casi todo, director, guionista y actor y, ya saben, te ríes sólo con verle.

Mi padre y los hombres de su generación dirían que esta peli es una “sosada”. Pero, chicos, ¡que sosada!, literalmente te partes.

Virgil Starkwell, que así se llama su personaje, es un ladrón de poca monta, ¿qué digo de poca monta? es un ladrón incompetente, nefasto. Ya lo dicen sus padres cuando son entrevistados: Es un gamberro, intentamos enseñarle a creer en Dios, pero nada…Por cierto, sus padres aparecen disfrazados con una careta con bigote y gafas, porque “no pueden soportar la vergüenza de tener un hijo así”

Virgil tuvo una infancia difícil, los demás chicos le rompían las gafas y cuando la poli iba a ayudarle, también le rompía las gafas.

Se enamora de una lavandera, Louise, y cuando van a cenar por primera vez le dice que su sombrero le suena, que lo lleva todo el mundo, que está de oferta en las rebajas.

A los seis años empieza a tocar el violonchelo, según su sicólogo porque simboliza a su madre y a un falo, y su profesor de música dice, en otra entrevista, que no entendía el instrumento, que tocaba horrible, pero a pesar de ello tenía una gran afición.

Virgil intenta salir de la cárcel simulando que lleva una pistola fabricada con jabón y chocolate. Claro, al fugarse, no se fija en que llueve y la pistola se le derrite delante de los policías. También intenta salir ofreciéndose como voluntario para una vacuna, a cambio de la libertad condicional, y entonces se convierte en un rabino.

Bueno, los gags son desternillantes y aunque la peli es de 1969 siguen conservando una originalidad extrema, sin duda se adelantan a su tiempo.

Cima del absurdo, Toma el dinero y corre adopta la forma de falso documental imitando a películas anteriores sobre criminales famosos y entrevistando a las personas que conocieron a Virgil, ese ladrón que no está en la lista de los 10 delincuentes más buscados. Es una ácida crítica contra las películas serias de gánsters y contra el duro sistema judicial americano.

Bueno, como ya he “chafado” algunos sketches, no cuento mucho más. Sólo era para que se hagan una idea de lo que se van a encontrar. Si quieren reírse a carcajadas vean Take the Money and run, Woody Allen de joven perdedor y sin embargo siempre esperanzado y luchando por sacar a su familia adelante, a pesar de ese vicio tan feo que tiene: el de robar.

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