viernes, 13 de julio de 2012

Biutiful, un gran papel de Bardem en una película sobre la miseria



Biutiful va de menos a más, la primera hora me parece más floja que la siguiente hora y pico, en donde la historia parece querer centrarse, por fin, en el personaje principal que la sostiene, o sea, en el de Uxbal (Javier Bardem).

Criticada por el exceso de miseria que está en todas partes, Biutiful nos presenta la vida como algo demasiado amargo, pero no sólo la vida de Uxbal, sino casi todas las vidas. Porque ni siquiera aquí los niños sonríen –tampoco tienen muchos motivos-. 

¡Qué diferente esta Barcelona a la de Vicky Cristina Barcelona de Woody Allen! En ambas interviene Bardem, pero mientras aquí su actuación es extraordinaria, en la de Allen es muy normalita.

Yo no diría que Biutiful es una mala película, en absoluto. Quizá sí es verdad que Iñárritu tendría que haber aprovechado mejor el talento de Bardem y el hecho de que es un actor que se mueve –de cine- en este tipo de películas sobre marginalidad, depresión, dolor, desgarro, muerte. Bueno, Bardem, se mueve bien en casi todos los ambientes, dicho sea de paso.

Pero es que en Biutiful parece que Javier se transforma en Uxbal de una manera casi total, perdió peso, está como demacrado, con barba y pelo largos, con esa mirada triste perdida en la negrura de una Barcelona más negra que nunca. Por eso ganó el Premio en Cannes al Mejor actor en 2010 y por eso estuvo nominado al Oscar, igual que la película, que estuvo nominada al Oscar a la mejor película extranjera representando a México.

Las historias sobre el taller chino, el trastorno bipolar de su mujer, la infidelidad del hermano, los africanos, y el policía joven chulesco, son más miseria que rodea a un personaje con un cáncer terminal. Ya es bastante.

Al final, la muerte se presenta como la única felicidad entre tanto dolor y creo que el director quiere hacérnoslo ver así en esa última escena en la que al fin Bardem sonríe un poco.

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