miércoles, 26 de septiembre de 2012

Shame, la adicción al sexo en debate



¿Es vergonzoso ser adicto al sexo? He ahí la cuestión que se plantea en Shame. Su protagonista, Brandon, es un hombre joven, con buen trabajo, con un piso de diseño en New York, soltero, que dedica la mayor parte de su tiempo a tener sexo con mujeres, algunas veces prostitutas.

Punto de partida a mi parecer excelente para una película que, sin embargo, me defrauda un poco, porque la veo falta de pasión. Muchas escenas de sexo no conducen, sin embargo, a un acelerón de la líbido del espectador, al menos en mi caso.

Formalmente puede considerarse buena, pero le falta algo, quizá el trato frío del asunto nos lleva también a cierta frialdad al verla.

Aclamada por algún sector de la crítica, Shame no me parece tan vanguardista como algunos quieren hacernos ver. En todo caso, como casi siempre, habrá que esperar unos años para poder valorarla mejor y ver cómo evoluciona con el tiempo.

El actor principal, Michael Fassbender, logra transmitir, eso sí, esa especie de frío desasosiego del personaje, pero me imagino yo que un verdadero adicto al sexo será capaz, de hecho, casi seguro, de mutar ese rostro casi impasible cuando entra en calenturas. La escena del metro ligando con una chica, al principio tan sólo con la mirada, no me resulta demasiado creíble, echo a faltar la tensión propia de esos momentos de erotismo y sensualidad, y ¿por qué no decirlo? de morbo.

Sí que hay más grado de autodestrucción en una de las escenas finales en un pub gay, aunque esas luces rojas de pesadilla nos hagan pensar que entramos en el infierno.

La aportación a la historia de la hermana de Brandon, Sissy, es para recalcar la soledad de ambos personajes, el aislamiento, la falta de afectividad que probablemente tuvieron en la infancia, pero es un personaje mal definido, del que no sabemos demasiado, y que, para mí, no es el desenlace de la caída en picado de Brandon, ya que éste ya ha iniciado, antes de la aparición de la hermana, esa caída.

En cualquier caso, Shame, que con ese título ("verguenza"), ya nos adelanta una valoración moral de lo que supone ser una persona con demasiado sexo, es una obra que acierta a trasladarnos una visión pesimista de las relaciones sociales actuales, dónde hay personas que buscan el aislamiento y la soledad para poder dar rienda suelta en la práctica a sus deseos. ¿Es eso malo?, ¿hay que sentir vergüenza por ello?. Pues no lo sé, todo depende del tipo de vida que cada uno decida llevar.

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