domingo, 27 de julio de 2014

El día de la bestia, una joya diabólica del cine español




Alucinante y fantástica película del cine español, "El día de la bestia" logró convencer en 1995 a crítica y público.

Se dice que es el mejor film de su director, Alex de la Iglesia, aunque a mi me gusta también bastante "La comunidad".

La conocida historia de un cura que va a Madrid para encontrarse con el Anticristo tiene, a mi modo de ver, una escena determinante, que es la invocación del demonio. Esa cucaracha que no atraviesa el círculo y ese macho cabrío que se pone a la altura del cura, son básicos, pues a raíz de ahi, es cuando el espectador empieza a pensar que el cura no está tan loco.

¿Comedia o terror? Yo diría que ambas cosas se citan en El día de la bestia. Pero, sobre todo, es ésta una película originalísima y llena de contenidos críticos. Crítica a la televisión y a muchos seres miserables que viven de ella, engañando a cuatro tontos que se creen ciertos programas. Crítica al fanatismo religioso. Crítica al espíritu navideño.

Y todo ello centrado en la capital de España y en sus edificios emblemáticos.

El ritmo es tan rápido como las pocas horas que le quedan al padre Angel para encontrar al demonio. No hay tiempo que perder, por eso todo sucede tan rápido.

Y otro acierto: los personajes secundarios de la película. Terele Pavez, por ejemplo. Jaime Blanch, en una pequeña pero decisiva intervención.

El trío de personajes principales, el padre Angel (el recientemente fallecido Alex Ángulo), Jose María, el heavy drogata que le acompaña y le ayuda (Santiago Segura) y el presentador del programa esotérico, el Profesor Cavan (Armando de Razza) son tres personajes insuperables, que vuelven locos a Madrid el 25 de Diciembre de 1995 y se vuelven locos.

Gran mezcla de visiones casi oníricas con episodios reales hacen que el Padre Ángel termine un poco vencido ante el maligno. Pero ahí estarán sus secuaces para convertir a El día de la bestia en una obra de culto del cine español.

sábado, 5 de julio de 2014

Perros de paja, de Sam Peckinpah, una obra imprescindible



Ni que decir tiene que Perros de paja es una de mis películas favoritas. No sólo por la temática, que se centra en una pareja acorralada en un pueblo británico por sus propios vecinos, sino también por la gran interpretación de la pareja protagonista, especialmente de Dustin Hoffman, un actor que me recuerda mucho aquí a su papel en Marathon Man, en el sentido del acecho, intimidación, persecución, por parte de un grupo. Realmente, no sé en cuál de esas películas está mejor.

Pero centrándonos en StrawDogs, Perros de paja, de Sam Pechinpah, diré que su puesta en escena es contundente. Es violenta, también. De hecho se la ha acusado de ser una película muy violenta. Y lo es.
Pero además es un relato a favor de la convivencia en paz, del respeto, del honor y de los pequeños héroes que surgen cada día en nuestras calles, en nuestras ciudades, en nuestros pueblos, héroes anónimos que no son publicitados como los políticos de turno que salen en los medios de prensa, políticos que por otra parte casi siempre nos decepcionan.

En Perros de paja Dustin Hoffman tiene al enemigo en casa


Aqui Dustin Hoffman, David, no lucha sólo con el exterior, en cierto modo, a veces, tiene al enemigo en casa: su mujer. ¿Por qué? Porque ésta siempre está pidiéndole sin decírselo claramente que demuestre su valentía, que defienda su familia, que se transforme de ese ser empequeñecido y poca cosa, en el héroe valiente que demuestra ser al final.

Inolvidable la escena en que la mujer le cambia el signo de la fórmula de matemáticas en la pizarra. Signo que dice mucho, porque deja ver que su mujer es más un estorbo añadido que una ayuda.

Los vecinos de antaño de la chica siempre habían sido violentos. Pero verla con un tipo extraño acrecienta sus ansias de sangre. Lo que no saben es que en la guerra las personas buenas se transforman.

lunes, 17 de marzo de 2014

"Joven y bonita", ¿por qué una joven tan perfecta se hace puta?



-Es que tu hija es muy guapa-, le dice el padrastro de Isabel a su madre. 
Quizá esta puede ser una de las claves o de los porqués.

Isabel podría ligarse a cualquier chico joven y guapo y probablemente también rico, pero ella quiere experimentar más. No le basta su primera experiencia sexual con su joven y guapo amigo alemán en las vacaciones, ella quiere más. No es vicio, de hecho, en esa primera experiencia en ningún momento se le ve disfrutar, más bien resignarse, como esperando a que haya otra oportunidad, u otras muchas, en las que disfrutar.

No cabe duda de que “Joven y bonita” es una buena propuesta, además de una forma de abordar la adolescencia cogiendo el toro por los cuernos. Ozon no va con tonterías, mete el bisturí en la llaga. El acceso a internet conlleva algunos peligros, fácilmente se pueden encontrar páginas de sexo y para tener contactos. Isabel las encuentra y decide probar en esto de la prostitución. Elige a hombres mayores, que puedan pagarle 300 euros por sus servicios. Ella lo vale. Vale eso y mucho más. Sólo tiene 17 años, un cuerpo y una cara perfectas, con unos labios tremendamente sensuales.

Con algún paralelismo con esa obra maestra que es Belle de Jour, en el sentido de joven de familia burguesa que no se mete puta por necesidades económicas, se separa de esta en otros muchos puntos, ya que Isabel no se inicia por “consejo” de nadie ni depende de un proxeneta, a diferencia de la Severine de Belle de Jour, esa irrepetible Catherine Deneuve. Claro, eran otros tiempos y otras formas de abordar el cine. En cualquier caso, la película de Buñuel, con esas escenas oníricas, es superior a esta de Ozon. Pero, cuidado, este director promete. Bueno, más que prometer, es ya una realidad.

¿Qué pasara con Isabel, esta Marine Vatch, nueva musa rebelde del cine galo? Pues eso, también es un acierto de “Joven y bonita”, porque deja una preocupante duda, más que preocupante en realidad. Aunque su madre sale al rescate sicológico de Isabel, mucho nos tememos que, como le dice uno de sus clientes “una vez que eres puta, eres puta para siempre”, o algo así.

Y es que si eres guapa, aunque no necesites el dinero, jugar al juego de la prostitución, cuando sólo tienes 17 años, incluso puede ser una aventura experimentable, si piensas en que tu monedero crece rápidamente. Eso es quizá lo que piensa Isabel al principio… Pero ¿y después? ¿qué pasará después?

jueves, 13 de marzo de 2014

Django desencadenado, venganza negra de la esclavitud



Django desencadenado es en el fondo una idea de revancha negra de la esclavitud estadounidense del siglo XIX al modo Tarantino. O dicho de otra forma, Tarantino nos habla de la esclavitud a su manera, espectacular, sangrienta, violenta y con final feliz.

Es curioso que esta venganza venga de la mano de un alemán, el Doctor Schultz, que además es un personaje, a la par que interesante y muy logrado, casi solidario. Porque es el Doctor que, en una preciosa escena inicial, libera al héroe negro Django y le conduce para que acometa su ajuste de cuentas. Y ya entramos en términos más de western, porque además esta película es un western, un spaguetti western.

Respecto a sus fallos, está claro que uno de ellos es la duración. Dos horas y 45 minutos se hacen excesivos a pesar de que la historia se siga con interés casi todo el rato. Pero esta duración hace que la primera hora sea estupenda, la segunda más floja y la última media hora mucho más. Pero ojo, esto no debe llevarnos a engaño. Django desencadenado es una muy buena peli que combina acción, sobre todo, intriga, tiros y hasta un lugar para el sacrificio en la persona del doctor, entre otras cosas.

Otros fallos, quizá menores, residen en la forma de desarrollar la venganza final hacia la villa de Candyland. Poco creíble.

Y en general es un film casi de ciencia ficción.

Pero estos fallos se superan porque Django también es un estupendo ejercicio de entretenimiento, que en el cine actual viene muy bien, la verdad.

Respecto a los personajes, me quedo sin duda con el de Christoph Waltz, el doctor, el dentista, o mejor dicho, el inolvidable cazarecompensas amigo de los negros.

Di Caprio está bien en su papel de villano jefe de Candyland. Y muy bien también Samuel L. Jackson como negro malo y sirviente fiel de su amo.

El personaje de Django (Jamie Foxx) cumple, sobre todo en los momentos de diálogo con Schultz y en la primera hora, que sigo diciendo es la base fundamental para considerar la película de Tarantino como buena.

Yossi, cine gay israelí



Yossi (2012) puede ser considerada la segunda parte de Yossi & Yagger del director Eytan Fox, pero lo cierto es que se puede ver perfectamente sin haber visto ésta. De hecho, yo no la vi en el 2002.

Anclado un poco en el pasado, Yossi trata de encontrar sentido a su vida tras la muerte del que fue su amante, Yagger. Ambos, soldados del ejército de Israel, parece que mantuvieron una relación íntima y profunda, y gay, claro.

Ahora Yossi es médico. Intenta mantener una vida discreta, pero una compañera de trabajo le acecha un poco; otro compañero intenta que vaya con mujeres y disfrute. Pero Yossi es gay y busca un nuevo amor gay. Así que se le ve chateando y quedando con un tío, dueño de una serie de bares, que le reprocha que ha engordado con respecto a la foto que le ha enviado por privado. Está claro que ese tipo de aventuras no son las que busca Yossi.

El recuerdo de su amante es tan fuerte que le hace presentarse en casa de su madre para decirle que mantuvo una relación con su hijo. Pero su madre y su pareja no están por la labor de tener un recuerdo de Yagger como homosexual y no le reciben de muy buen agrado. Aún así, le dejan ver su habitación.

Yossi aprovechará las vacaciones que no ha tenido para lanzarse a la carretera, llevará a unos soldados en su coche y allí encontrará a Tom, un soldado abiertamente gay con el que al final termina liándose y quedándose en la playa.

Historia de búsqueda del amor en definitiva, Yossi se caracteriza por una estupenda interpretación del actor principal, Ohad Knoller, y por tratar el tema gay de una forma abierta y sin caer en algunos tópicos al uso.

Me ha gustado, sin levantarme pasiones. Y lo que más me ha gustado es la imagen de gay que transmite el protagonista, que para nada es una loca, sino un tío muy racional, centrado en su trabajo, en sus lecturas y en su música clásica. Lo que ocurre es que la soledad es igual para todos, heteros y homos, y es lógico que este hombre busque su media naranja, aunque sea evocando un amor antiguo y que le ha marcado para siempre.

domingo, 9 de marzo de 2014

12 años de esclavitud, demasiado premio para tan poca novedad



La premiada obra de Steve McQueen aporta, al muy tratado tema de la esclavitud americana, el hecho de abordar sicológicamente la figura del amo o señor y la dependencia del  bienestar de los esclavos de la personalidad de éste y, también, de su señora. Quiero decir que si tienes un buen amo, vas a vivir mejor que si tienes un mal amo. Y esto que parece obvio no lo había visto tan bien desarrollado en ninguna película de esclavos como en 12 años de esclavitud. Otra novedad sería el poner en situación de esclavitud a una persona negra, pero que es libre en su ciudad de origen, Nueva York, y el engaño, incluida borrachera, que le lleva a las plantaciones de algodón.

Por lo demás, 12 años de esclavitud incurre en muchos tópicos de este tipo de filmes, como los latigazos y las torturas, las palizas, el derecho de pernada del amo, su obsesión por alguna esclava, etc.

Salomon se diferencia de otros esclavos provenientes de África , por ejemplo, en que él tiene unos estudios, es violinista, un status social, aparte de una inteligencia que le convierte un poco en líder de los esclavos con los que comparte maltratos. Además, sabe leer y escribir, lo que a la postre le hará contactar con la persona que vendrá a liberarle, a través de un Brad Pitt con una actuación poco destacable y muy corta. Más destacable, desde luego, es la del actor fetiche de McQueen, Michael Fassbender, que hace muy bien de desequilibrado, arbitrario, cruel y déspota segundo amo de Salomon, ya que el primero sí era un poco mejor persona.

Personalmente, me parece excesivo elegir esta película como la mejor del 2013 y dejar en el olvido otras como Nebraska o no ensalzar un poco más algunas propuestas más innovadoras como Her. Pero los Oscars son así. ¡Qué le vamos a hacer!

miércoles, 5 de marzo de 2014

Los caballeros las prefieren rubias, como Marilyn



Los caballeros no son tontos y aunque Lorelei (Marilyn Monroe) sea una chica que sólo piensa en los diamantes, se casarían a ciegas con ella. Y probablemente también con la morena, con Dorothy (Jane Rusell). Ambas llevan de calle al equipo olímpico norteamericano en el barco que los lleva a todos a París.

Estas cantantes y bailarinas de cabaret, aunque muy diferentes, pretenden encontrar el amor. Lorelei quiere, además de encontrar un marido, que éste sea rico. Dorothy se conforma con que la quiera. La morena ayuda y vigila a la rubia en sus tribulaciones para conquistar al millonario Gus Esmond. Pero el padre de éste no se fía de la rubia y le pone un espía, Malone, que se enamorará de la morena. Básicamente, esto es Los caballeros las prefieren rubias.

Lo que ocurre es que esta comedia-musical de Howard Hawks tiene mucho más. Para resumir un poco lo que es, nada mejor que ver la actuación de Marilyn interpretando “Diamonds are a girl,s best friend”.

Como a la rubia le da tiempo en el viaje a París de coquetear con otro viejo millonario, casado, Piggy para los amigos y amigas, cuya esposa posee una diadema de brillantes codiciadísima, se mete en un lío, al conseguir que el hombre se la regale y luego tener que devolverla.

Glamour a raudales, toques cómicos brillantes, adrenalina y dos chicas muy guapas hacen el resto para aupar esta película a una buena posición dentro del cine clásico. Además, Howard Hawks demuestra que es capaz de todo en el mundo del cine, domina el drama, el cine negro, la comedia y también el musical. Todo un ejemplo en el que deben mirarse los directores actuales.

Personalmente, el mencionado “Los diamantes son los mejores amigos de una chica”, me parece uno de los mejores números musicales de la historia. No digo más.

viernes, 28 de febrero de 2014

Poderosa Afrodita, un gran papel de Mira Sorvino



En esta comedia de Woody Allen de 1995 sobresale una estupenda y voluptuosa actriz, Mira Sorvino, que interpretando a Linda Ash hace un papel memorable que siempre recordaremos, y que le hizo ganadora del Oscar a la mejor actriz secundaria, y eso que su papel es principal.

Frases como “cuando estaba haciendo una peli porno, mientras uno me daba por detrás y dos por la boca, me di cuenta de que quería ser actriz” nos definen muy bien de qué va esto, aparte de provocarnos una gran carcajada y de poder ser consideradas geniales.

Y es que Linda Ash es una prostituta, una actriz porno, que ha equivocado su vida tratando de llegar a ser famosa. Aquí es donde aparece  Lenny, que no es otro que Woody Allen, haciendo un papel de los muy típicos en él. Lenny, cuyo hijo adoptado es hijo de Linda, trata de ayudarla y reconducirla en su vida, sacándola de la profesión, e intentando orientarla para que se case con un buen hombre.

Paralelamente, la esposa de Lenny, Amanda (Helena Bonham Carter, la protagonista de Una habitación con vistas), una galerista de arte, tiene dudas en su matrimonio y está a punto de engañar a su esposo.

La actuación de Lenny con Linda es casi siempre paternal. Sabe que es la madre de su hijo y quiere que se reinserte, que se recicle. Él no lo conseguirá del todo, el azar sí.

Me parece muy original en Poderosa Afrodita ese coro griego que se inserta en la narración, hace comentarios sobre el modo de proceder de los protagonistas, con augurios de Casandra, invocaciones a Zeus (que tiene el contestador puesto) o reprocha determinadas intervenciones de Lenny en la vida de Linda. Realmente, la presencia de este coro da un toque casi surrealista a muchas de las escenas.

En definitiva, Poderosa Afrodita es una comedia brillante, que te engancha desde el principio y que te conquista, sobre todo, repito, por la presencia de la imponente Mira Sorvino, que dota a su personaje de prostituta de un aire ingenuo y bonachón inolvidable.

jueves, 27 de febrero de 2014

Nebraska, un momento de felicidad en la vida de un perdedor



Buena historia sobre perdedores que encuentran triunfos pequeños monetariamente hablando pero muy grandes de sus seres cercanos, en este caso de un hijo.

Reencuentro familiar, paterno-filial, en un relato en blanco y negro que recalca la oscuridad del personaje principal, el padre, Woody (Bruce Dern), un ex combatiente de Corea, alcohólico y con un principio claro de demencia. En este caso es su hijo David el que se ocupa de él a nivel emocional y es capaz de llevarle hasta Nebraska para cobrar un premio millonario que en realidad es un timo.

Se puede considerar Nebraska como un viaje, una road movie, pero principalmente a nivel afectivo. David descubre a su padre en muchos aspectos, cuando ya el equilibrio mental de éste  está deteriorado.

Will Forte (David) tiene una cara de buen chico que va muy bien con su papel, y Bruce Dern (Woody), con esa barba y ese pelo despeinado, su modo de andar medio cojeando, y la mirada perdida en muchas ocasiones, logra una gran interpretación.

Principalmente, creo que es una película de reencuentro con el padre y de intentar meterse en su mente para saber lo que piensa, incluso ahora, cuando su cerebro ya no funciona muy bien.

El hombre quiere conseguir dinero, no sólo para su furgoneta y su compresor, sino también para dejarles algo a sus hijos. Y David le acompaña en su locura protegiéndole y quizá con la esperanza de que vuelva a la realidad y se dé cuenta de su error.

Nos perdemos por las carreteras, bebemos en los bares con los protagonistas, nos duelen los golpes de Woody, buscamos su dentadura y le damos el puñetazo merecido a su amigo. Y sufrimos, porque hemos sido toda la vida unos perdedores. Nos quedará, eso sí, el pequeño triunfo de pasearnos con una furgoneta por el pueblo y tener el nuevo compresor. No tendremos el millón de dólares pero sí un momento de gloria. Y no es poco. All fin y al cabo la vida son pequeños momentos de felicidad y muchos de tristeza, sufrimiento y humillaciones, sobre todo si, como en este caso, eres una buena persona.

lunes, 24 de febrero de 2014

"Her", estamos tan solos que nos enamoramos de nuestro sistema operativo



Samantha, ¿dónde estás?, ¿estás hablando con alguien más?, ¿con cuántos estás ahora? 
-Sólo me he enamorado de 600 y pico más, Theodor.

Esta revelación del sistema operativo de Joaquín Phoenix es casi aterradora, ¿verdad? Nuestro ordenador nos pone los cuernos con muchos a la vez, y resulta que nuestra vida está tan sumamente vacía que nos hemos enamorado de él, bueno, de ella, la voz de Scarlett Johansson.

La conmovedora y original nueva creación de Spike Jonze nos adentra en un futuro no tan lejano. Los sistemas operativos adaptados a los deseos del consumidor están muy cerca. Pensemos en cuantos –me gusta- necesitamos en Facebook para sentirnos un poco mejor, en las horas que pasamos en twitter, por ejemplo, para darnos cuenta de nuestra dependencia, ya emocional, de nuestro pc.

Me parece brillantísima “Her” y de rabiosa actualidad, porque pone el énfasis en la soledad de la sociedad actual, del individuo actual. Theodor (Joaquín Phoenix) se siente tan solo y con la sensación de haberlo hecho ya todo en esta vida, que prácticamente lo único que le queda es un mundo virtual. Su vida tiene mucho de virtual. Escribe cartas bonitas para personas que seguramente no conoce en persona y nunca conocerá. Acaba de romper con su mujer y vive sólo en una gran ciudad. ¿Les suena de algo? A mí sí. Creo que es el síntoma de la sociedad moderna.

Así que por muchos detractores que pueda tener Her, o Spike Jonze, yo le doy más que un notable. Hay que tener valor para contar una historia así en este momento. Es una propuesta muy arriesgada, de la que sale triunfador. Además, posee un actor en pleno rendimiento, un Joaquín Phoenix, muy conectado a la pantalla, nunca mejor dicho.

Her tiene 5 nominaciones a los Oscar. Y sin embargo Joaquín Phoenix no está nominado. No me parece demasiado acertado, pero en fin.

Sin duda, este relato nos advierte del peligro de la deshumanización de las relaciones entre las personas.

Algo tendríamos, quizá, que cambiar para no terminar en los brazos de nuestro ordenador y no hacer depender nuestras emociones de ello. Porque además les estamos haciendo un gran favor a los fabricantes de sistemas operativos como OS, o sea, Samantha

sábado, 22 de febrero de 2014

Me siento rejuvenecer, comedia magistral de Howard Hawks


Yo también me siento rejuvenecer después de ver esta comedia de Howard Hawks, director que brilla en el humor tanto como en el cine negro o la aventura. Cary Grant jugando a los indios o Ginger Rogers de chica traviesa que hace bombas con el chicle o lanza bolitas a una siempre bellísima Marilyn Monroe, es motivo más que suficiente por sí solo para disfrutar de Me siento rejuvenecer. Trío de actores genial para una comedia genial.

Pero, ¿por qué?, ¿por qué me parece, no sólo a mí, sino a tantos críticos especializados una historia ejemplar? Hay varios motivos. Uno de ellos, ese ritmo trepidante que te hace no desengancharte en ningún momento, al introducirte en una secuencia continúa de gags originalísimos. Yo veía al público en la sala reírse de buena gana. Y eso que la película es de 1952, cosa que podría hacernos pensar que pueda estar anticuada. Al contrario, yo diría que difícilmente haya en la actualidad una cinta con tan ingeniosas situaciones y guión. Otro motivo es precisamente éste, el guión, de Ben Hetch , Charles Lederer y I.A.L. Diamond . Otra razón puede ser la ya aludida de encontrarnos con actores de tan grandísima talla. Cary Grant hace un papel, entre sabio despistado y marido enamorado, para recordar. Y lo mismo Ginger Rogers (las mejores risas me las he llevado con ella, lo reconozco). Contemplarla bailar, verla sufrir con el bebé pensando que es su marido Barnaby, por ejemplo, es, simplemente, desternillante. Y, por supuesto, Marilyn, en su prototipo de papel, o sea, secretaria bombón a más no poder, a la vez que ingenua, enamoradiza e irresistible.

Respecto al argumento, algo tan tonto como un científico un poco loco en busca del elixir de la juventud, una graciosa mona, Ester, que se escapa de su jaula y la lía parda, bastan para lograr una obra memorable.

O es que me estoy volviendo viejo, o no sé qué pasa, pero de todo lo que he visto este mes, y eso que he visto lo más nominado a los Oscars, me quedo con Me siento rejuvenecer de 1952. Porque no son necesarios maravillosos efectos especiales, ni ordenadores, ni tampoco ponernos al borde del drama, para llegar a la excelencia. Sólo hace falta una historia como ésta (que la gente de mi pueblo de cierta edad la llamaría “sosada”), para pasar un rato más que entretenido, y olvidarte de tu rutina diaria. Si además existe una pretensión de denuncia de los peligros de algunos experimentos científicos, pues mejor. Pero creo que éste no es el caso. Hawks busca sólo que nos riamos, y por Dios que lo consigue.

viernes, 21 de febrero de 2014

“Rosa”, Smarzowski dignifica la región de Masuria



Wojtek Smarzowski nos lleva a Masuria, la idílica región de los Mil Lagos, en la época de caos de la posguerra, en un escenario en el que confluyen los brutales actos de venganza del ejército polaco a los alemanes, por las atrocidades cometidas en la Segunda Guerra Mundial, el desenfreno de los soldados y merodeadores soviéticos, nuevo poder sin escrúpulos ni piedad, los colonos perdidos que acudían a las tierras recuperadas de todas las partes, y el drama de los masurianos, que pertenecen a la nueva Polonia pero han tenido una descendencia alemana, que se remonta a la dinastía de los Hohenzollern.

En este panorama difícil y ambiguo, Rosa hace lo que puede para sobrevivir atrincherada en su granja, cuando llega Tadeusz, un soldado polaco que al parecer ha desertado y ha perdido a su familia en la guerra, para comunicar a Rosa que su esposo, soldado alemán, ha muerto.

Tadeusz llega como un protector para Rosa: le ayuda a desminar su campo, la protege de los ataques y violaciones de los rusos, intenta conciliarla con sus vecinos de Masuria, que reniegan de ella por haber colaborado con los soviéticos, intenta que los polacos, que la tachan de -alemana-, no la deporten, y en definitiva, se convierte en su compañero y esposo, sin llegar a casarse. Pero Rosa ha sido violada en numerosas ocasiones, ha tenido un aborto y su salud está en serio peligro.

Rosa es el símbolo de la tierra de Masuria, una tierra que ha enfermado por los múltiples abusos a que ha sido sometida por todos: por los polacos, por los rusos e incluso por los alemanes, que, a pesar de todo, y como dice Rosa, les hicieron sentirse seres humanos.

Rosa, o Róza, o Rose, es una historia muy dura, que además de dignificar a Masuria, presta especial atención también al papel de la mujer en cualquier guerra, esperando a los maridos que luchan en el frente, cuidando la casa, la tierra y los hijos, y siempre acechadas por la posibilidad de ser violadas por los soldados del ejército invasor. Y en medio de todo ello, cuenta una historia de amor destinada a acabar mal, porque en cualquier caso, la separación entre los amantes está cercana.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Una habitación con vistas, el cuento de amor del “ahora sí, ahora no”



En este cuento de amor que nace en Florencia todo empieza en una habitación con vistas y termina también allí. En medio han pasado unos cuantos sí y unos cuantos no de Lucy a George.

Yo me quedo alucinado cuando en Inglaterra Lucy anuncia que se promete con Cecil (Daniel Day-Lewis). Pero, ¿a esta joven no le gustaba George?, ¿es que no le había gustado ese apasionado beso en la campiña? Todos diríamos que sí, ¿no?

La pianista prometedora, que se desmaya en la ciudad italiana al contemplar una riña que acaba en muerte, y cae en los brazos de George, es en Inglaterra una niña caprichosa. ¿Cómo puede decir que está enamorada de ese “culto lector” amanerado, soso e inactivo Cecil? Hay algo que no cuadra. Por eso nos cae siempre muchísimo mejor el desinhibido joven George, que siempre habla de amor, siempre dice que la quiere, se baña desnudo en el río junto al hermano de Lucy y el vicario y se pone a gritar en los árboles hasta que las ramas se rompen.

Es la eterna contraposición entre lo natural, lo no convencional, lo apasionado, y lo correcto, lo conveniente, lo bien visto socialmente y lo desapasionado, o soso, como llega a ser Cecil.

La adaptación por James Ivory de la novela de E. M. Forster tiene un resultado un poco dulzón, quizá como todo cuento que acaba bien, pero, sin embargo, hay personajes muy potentes por sí mismos, como el del Sr. Emerson (Denholm Elliott) o el de Eleanor Lavish (Judi Dench), en el lado de los no convencionales, y como el de Charlotte (Maggie Smith), en el lado de los costumbristas. Me quedo con ese Sr. Emerson que ha educado a su hijo George en el “sé feliz y haz lo que quieras”, más o menos.

Lo cierto es que la imagen de la mujer no sale muy bien parada de este cuento por su volatilidad. El hombre es en cambio mucho más determinante y más constante. He leído que esa es una de las características de casi todos los relatos de E.M. Forster.

martes, 18 de febrero de 2014

Luz de domingo, vuelta a los abusos del caciquismo




Basada en una novela de Ramón Pérez de Ayala,  “Luz de domingo”, película de 2007 de José Luis Garci, vuelve al tema del caciquismo rural para hacernos pasar un buen rato de cine.

Con ciertas similitudes con la fantástica “Los santos inocentes” en el sentido de que hay un abuso por parte de los señoritos y una venganza que llega con total justicia, se diferencia de la misma, entre otras cosas, en que aquí el ajuste de cuentas, justo y necesario, viene de una de las dos personas que estábamos esperando, en este caso, Juaco, mientras que en aquella Paco Rabal aparece casi por sorpresa en lo alto del árbol para tensar una de las cuerdas más famosas de nuestro cine.

No obstante, Luz de domingo no llega al nivel de Los santos inocentes, a pesar de contar con uno de sus actores, un Alfredo Landa, siempre estupendo.

Lo más resaltable de la película de Garci es que aquí también hay unos seres inocentes que se ven salpicados por el caciquismo de una familia, los Becerril, a la que se opone el clan de Los chorizos. Esa pugna entre los ricos y los no tan ricos es un poco reflejo de las famosas dos Españas, que acabarán en el enfrentamiento en la guerra civil. 

En 1910, en el pueblo asturiano de Cenciella, los Becerril hacen y deshacen a su antojo y dictan las normas. Pero el joven nuevo secretario, Urbano, venido de fuera y sin enchufes, no entra en su juego. En amores con Estrella, la nieta de Juaco (Alfredo Landa), Urbano trata de llevar una vida feliz y armónica, pero el hijo de Becerril, que también desea a la chica, no le dejará en paz.

Lo cierto es que en esta historia, una vez más, conseguimos odiar a esa clase política señorial que en nuestro país cometía injusticias y abusos de poder atroces. Pero, actualmente, en pleno siglo XXI, todavía existen situaciones como ésta. Y eso es lo lamentable.

Al conocer este tipo de relatos, uno se plantea si la justicia no podría hacer y haber hecho en el pasado bastante más. ¿Tan indefensos estamos ante los abusos de poder que tiene que morir un hombre bueno para que se haga justicia?, ¿cuántos domingos tendremos que vernos  privados de esa luz de domingo en la que el Sol mira de cara a la Tierra?

domingo, 16 de febrero de 2014

Blue Jasmine, probablemente el mejor guión de este año


Con Blue Jasmine nos encontramos de nuevo al mejor Woody Allen, poniéndonos al borde del precipicio al hacernos pensar qué hay después de Jasmine sentada en ese banco hablando sola. Es el principio de la locura, de los centros siquiátricos, del alcoholismo, de la soledad y la desesperación, y, (por qué no también) de algún intento de suicidio. Pero eso Allen ya no nos lo cuenta. Y no es que no le interese. A su modo, de un modo ingenioso y cómico, ya nos cuenta lo que es un enfermo mental en Zelig, claro que ese enfermo es tan sumamente divertido que casi se nos olvida su enfermedad. Sí le interesa la locura claro, cómo no le va a interesar a él, que siempre ha hablado de los siquiatras y sus pacientes, bien es cierto que no en el peor estado en que éstos se pueden encontrar.

Aunque realmente haya querido contraponer dos clases sociales diferentes, no es el principal objetivo. No se trata de condenar a una ni a otra, ni se trata siquiera de poner el énfasis en las corruptelas financieras de los que tienen dinero. Creo que, más bien, la clave es recordarnos que las circunstancias personales pueden hacer  que un día estemos arriba y otro bien abajo. No es sólo cuestión de dinero; a Jasmine la vida, después de sonreírle, le da buenos golpes: infidelidad y bancarrota. Quizá para ella es suficiente para caer en lo más hondo.

Jasmine está intentando agarrarse a la vida, pero a la vida que ella tenía. Y ese es su error. Le falta un buen grado de humildad para reconocer que la vida que lleva su hermana no es tan mala ni tan horrenda. Pero claro, vestir de marca, tener una casa enorme, con sirvientes, ir a fiestas de la clase social alta, se echa de menos, lógico. Es precisamente eso, su falta de adaptación a las nuevas circunstancias, lo que le hace terminar hablando sola en ese banco.

En Blue Jasmine, Allen no da mucha ocasión para el humor, es una de sus películas más dramática y pesimista. 

Por cierto, a mi Jasmine me recuerda enormemente a uno de mis personajes favoritos: la Blanche de Un tranvía llamado deseo.

Disfrutamos en Blue Jasmine de una Cate Blanchett extraordinaria, una no menos buena Sally Hawkins y un Alec Baldwin en uno de los papeles que mejor sabe hacer: esposo infiel.

sábado, 15 de febrero de 2014

La última planta, terror polaco



Interesante thriller sicológico del cine polaco, que nos introduce en el infierno que vive un capitán del ejército, con una familia casi ejemplar, cuando descubre que hay un asunto turbio que mancha a sus superiores. Este hecho, junto con la vuelta tras 15 años de ausencia, del antiguo amante de su mujer, le llevaran a una situación trágica, no sólo a él, sino a todos los miembros de la familia, que vive en la última planta de un edificio.

Pasamos de una situación casi idílica, con la familia jugando en una tómbola, el padre disparando con la escopeta y acertándolo todo, poco a poco, a una insoportable, con la madre y los niños encerrados en un bunker en su propia casa.

Este capitán se empecina en conseguir los papeles que prueben la situación irregular de sus superiores en vez de aceptar la pensión que le ofrecen y coger el barco que le lleve a recorrer el mundo con su familia. La honestidad de este hombre y el ansía de protección hacia sus hijos y mujer,  terminan metiéndole en su propia tumba en su piso de la última planta.

La película se hace cada vez más claustrofóbica, y narra los hechos de una forma concisa, a la vez que vamos viendo el deterioro mental del capitán.

El exceso de disciplina y querer tenerlo todo controlado puede jugarnos malas pasadas.

Resulta obsesiva la forma que tiene el padre de educar a sus hijos pequeños en el amor a la patria y de apartarlos de todo lo que se salga de eso.

También hay que destacar el papel de la madre, una mujer que se debate entre el deber de obedecer a su esposo y salir del encierro al que le somete, justo, además, cuando su antiguo novio o amante regresa.

El director es Tadeusz Król. La película, del año 2013

"El amor llega tarde", derecho a vivir a los 80



La película “El amor llega tarde” o Love comes lately, de Jan Schütte, cuenta la historia de un escritor judío de 80 años, que todavía sigue manteniendo intactas sus ganas de escribir, de seducir a las mujeres y, en definitiva, de vivir.

Max Kohn (Otto Tausig) pasa sus días al lado de su compañera, vigilante y celosa, Reisel (Rhea Perlman) en Nueva York, pero sigue imaginando que vuelve locas a las mujeres, ya sea en un viaje en tren, ya sea en sus sueños, o ya sea cuando va a hacer conferencias sobre su obra literaria. Al parecer, es un escritor de cuentos famoso.

Mezcla de imaginación y realidad


Mezclando historias reales con la imaginación, Max vive el amor de varias mujeres, pero en historias que siempre acaban mal. Es sintomático, en este aspecto, uno de sus primeros sueños en el que un revisor de billetes de tren le interroga y le pregunta si todavía sigue teniendo sexo con su mujer, a lo que él le responde dándole un puñetazo.

Con ocasión de un viaje a Hanover, Max se reencuentra con una ex alumna suya, Rosalie (Barbara Hershey) y su mutua atracción hace que terminen juntos en la cama. Eso sí es real.

Antes, él imagina una historia en Miami Beach, tan extraña que la empleada del hotel donde termina alojándose, se refugia en su cama por el miedo a una tormenta. No obstante, esa historia, ese cuento, tampoco acaba bien.

Más tarde, en un viaje a Springfield, Max se equivoca de hotel y escribe su último relato, en el que una mujer viuda, todavía de muy buen ver, se le declara, pero a la hora de la verdad, termina suicidándose porque echa de menos a su difunto esposo.

En conclusión, este octogenario nos da una lección de vida, demostrándonos que se puede ser joven a los 80, teniendo inquietudes, deseos y ganas de vivir. Lo único que pasa es que las oportunidades ya se dan con cuenta gotas y hay que coger ese tren, que inicia y cierra la película, a tiempo.

jueves, 13 de febrero de 2014

"La gran belleza", una película no tan bella



Quizá porque siempre le doy mucha más importancia al fondo que a las formas, no me ha terminado de entusiasmar "La Gran Belleza", la aclamada película de Paolo Sorrentino.

Visual y musicalmente extraordinaria, sí, imágenes casi oníricas y muy estimulantes, una Roma retratada con la elegancia de quien busca la belleza, belleza en sí misma en el plano formal. Pero ¿y el mensaje? ¿la enseñanza? ¿el consejo? Ahí es donde, para mi, falla "La Gran Belleza"

No me sirve que un señor de 65 años que tiene una intensa vida anterior y una gran experiencia acumulada busque la belleza. Me la tienen que mostrar. Y en esta película sólo la veo en imágenes y en música. Le falta el sentimiento, la emoción y que me haga estremecer, cosa que en ningún caso me ocurre.

Roma y tener un pisazo y una terraza al lado del Coliseo no le basta al protagonista, Jep Gambardella (excelente Toni Servillo), para encontrarse bien consigo mismo y para encontrar esa belleza que parece que busca. Seguramente, porque se dedica a integrarse en una alta sociedad romana en plena decadencia y sin valores, que acude a fiestas horteras, y de mal gusto, malgastando tiempo y dinero. Quizá Jep haría mejor en irse, como su amigo Romano, a su pueblo y quizá allí encontrara la tan ansiada belleza.

El ritmo, la estética que usa Sorrentino sí me gusta, lo repito, pero para que esta película sea bella, le falta precisamente una bella historia. Y ésta no lo es.

Los personajes que podrían aportar serenidad a Jep son precisamente los que éste va esquivando constantemente. Por ejemplo, el marido de la que fue su primer amor, que, al quedarse viudo, descubre que su mujer siempre quiso a Jep. En el primer encuentro entre ellos, Jep lo deja prácticamente tirado. En el segundo, cuando Jep se va dando cuenta de que su vida en la ciudad eterna, al lado de la Jet Set no tiene ningún sentido, este hombre tiene una nueva compañera y se va a ir a cenar con ella y ver la televisión tranquilamente, algo que Jep nunca hace ya que se pasa toda la noche de fiesta y duerme hasta las 3 de la tarde.

Gambardella quiere ir a todas las fiestas y como él mismo dice quiere ser el que las amargue. Unas cuantas copas, unos bailes, y a disfrutar de la noche de la ciudad y de sus museos y obras clásicas si hace falta, para alejarse cada vez más de ese pretendido ideal de belleza.


miércoles, 12 de febrero de 2014

Bearn o la sala de las muñecas, el declive de la aristocracia rural




Partiendo de una de las novelas más importantes en lengua catalana, Bearn o La sala de les nines, del mallorquín Llorenç Villalonga, Jaime Chávarri realiza una adaptación al cine bastante aceptable, contando con actores de la talla de Fernando Rey, Ángela Molina, Amparo Soler Leal o Imanol Arias.

Me ha gustado Bearn o La sala de las muñecas. En primer lugar, por la presencia de ese gran actor que fue Fernando Rey, un imprescindible de nuestro cine. Sin él, esta película perdería gran parte de su fuerza. Y es normal, porque es la pieza fundamental. Don Antonio o Tonet, como le llama su mujer María Antonia (Amparo Soler Leal) es un personaje fascinante. Representa el declive de la aristrocracia rural, no sólo mallorquina, sino también española e incluso universal. Esa época en la que los señores se permitían el lujo de ser auténticos dioses en sus tierras, azotar a sus mayorales, acostarse con las mujeres del pueblo, tener hijos ilegítimos, etc, etc, está próxima a desaparecer en 1860, fecha de la historia.

Tonet es grande y también hay que decir que se hace más grande visto por el que seguramente es su hijo, el capellán Juan (Imanol Arias); la admiración por el señor nos permite, a la vez que una estupenda descripción de su personalidad, aportar un punto de vista original en el enfoque de la película.

Pero claro, si a esto, unimos la gran novela que está detrás, tenemos una buena película, no sobresaliente, pero que suple sus carencias por el amparo del libro original.

Tonet, un poco influido por el personaje de Fausto, campa a sus anchas en Bearn. Abandona a su mujer para irse con su sobrina Xima (Angela Molina) a París a ver precisamente esa ópera (Fausto). Luego vuelve, y está separado de su mujer María Antonia 15 años.

El lema de los Bearn -nunca mezclar su sangre- parece que se ha incumplido, no obstante, en alguna otra ocasión. El ejemplo: Juan, y esa Mado Coloma, esa mujer que vive aislada en el pueblo a la que Tonet le regala joyas. ¿Por qué? No es díficil de adivinar.

Xima también volverá a Bearn, después de sus aventuras francesas, atraída por el señor y más ciertamente, porque no tiene ni un duro. Pero es que Don Antonio tampoco tiene ni un duro. Además Isabel II se tiene que marchar de España y la aristocracia en los pueblos empieza a sobrar.

Los últimos señores de Bearn son felices en sus últimos años, viviendo del pasado de una época que ya no les pertenece. Sus privilegios están próximos a agotarse. Muy significativa la situación en la que se quedan los criados de la casa: ¿qué haremos nosotros, toda la vida en esta casa? dice la ama principal, ya anciana, a Juan, cuando ya han muerto los señores.

Pero, ¿qué hay en la casa de las muñecas? Antes estaban allí los archivos de la familia. Ahora, no se sabe muy bien. El caso es que Tonet escribe sus memorias, que incluso se las presenta al Papa, cuando realizan los tres (los señores de Bearn y Juan) un viaje a Versalles y a Roma.

Los masones se interesan por esas memorias. Hasta ahí puedo leer...

martes, 11 de febrero de 2014

La voz dormida




Película que habla en el fondo de lo inútil de todas las guerras, de los sufrimientos que causan en las personas y en quienes las rodean, en las familias, en la sociedad, en la imagen de un país, en el mundo.

La Guerra Civil ha sido objeto de innumerables historias en el cine. La mirada de Benito Zambrano se centra en dos hermanas. Una, Hortensia (Inma Cuesta), con una idea política clara. Es republicana y defenderá la República hasta el momento mismo de ser fusilada con un contundente ¡Viva la República!. La otra, Pepita (María León), una chica de Córdoba, que sabe que su hermana está condenada a muerte en Madrid y hará todo lo posible por salvarla.  Ella sólo quiere sacar a su hermana de la cárcel. Y no dudará en besar la mano de su "dueña", que es de derechas, ni de pedirle al suegro de ésta que hable con el mismísimo Franco, si hace falta, para ayudar a Hortensia.

Pero la España enfrentada es muy dura, la represión franquista es tajante. Ellos son los vencedores y limpiaran la patria de cualquier comunista, la limpiaran de todos los "rojos".

Además Hortensia está embarazada. Su marido es también un republicano, escondido en la sierra. Pepita se pondrá en contacto con él y conocerá a su camarada, del que se enamorará. Se harán novios. Más tarde, ellos también serán detenidos y torturados, condenados.

La hija de Hortensia ya será bautizada, en contra, por supuesto, de los deseos de su madre, cuando ella sea fusilada. Afortunadamente, irá a parar a su tía Pepita, que tendrá que cuidarla y criarla, mientras espera la salida de la cárcel de su amado.

Historia, en suma, triste, desgarradora, dramática, cruel. Historia que nunca debió ocurrir, de la misma forma que nunca debió ocurrir esa guerra entre españoles.

¡Ojala nunca más haya que hacer una película como ésta en el futuro! ¡Ojala no haya vencedores ni vencidos, ni guerras fratricidas! 

Y puestos a pedir, que no haya ninguna guerra y seamos capaces de entendernos los unos a los otros. Que no haya que dormir ninguna voz ni callar ninguna opinión, por muy diferente que sea de la tuya.


"Good", el nazismo, vivido por un intelectual.


Aunque Good no pasará a la historia del cine como una película brillante, sí que plantea un punto de vista novedoso, el de los intelectuales que de alguna forma se vieron obligados a colaborar con el régimen de Hitler.

En este caso, es un profesor de literatura, John Halder (Viggo Mortensen), por el que el partido nazi se interesa al conocer una novela suya, en la que plantea una posibilidad de una eutanasia compasiva para aquellas personas cuyo dolor sea insoportable. John pensó en su madre, seguramente, al escribir el libro, ya que ella se encuentra enferma de tuberculosis.

La vida de Halder es bastante desgraciada, la verdad. Su mujer está ausente, dedicándose a tocar el piano obsesivamente sin hacerse cargo de la casa (no sabe cocinar) y de los hijos. Su madre, como ya he dicho, enferma en una cama. John tiene que trabajar en la Universidad y afrontar ese panorama familiar. Quizá por eso visita a un sicoanalista judío que es su amigo.

La historia comienza en 1933, poco antes de la segunda guerra mundial y cuando el partido nacionalsocialista comienza a detentar el poder en Alemania.

Aunque el suegro de Halder le insiste en que entre en el partido para asegurar su carrera profesional, John se resiste, hasta que su novela pasa a ser objeto de interés por el partido. Lo cual no es de extrañar, porque su concepto le viene muy bien a las ideas de exterminio del nazismo: la eutanasia compasiva puede ser justo la excusa ideal para acabar con la vida de discapacitados y demás personas no afines a su ideología.

El caso es que el profesor se verá poco a poco metido en la colaboración con los nazis y su vida cambiará totalmente. Además, en el plano personal conoce a una alumna más joven que él, con la que se casará y abandonará a su mujer Helen.

Lo que viene después es el horror que el partido del Führer hará pasar a los judíos y a muchas personas más. John es un buen hombre, muy bueno, e intentará salvar a su amigo judío, pero seguramente éste hubiera hecho mejor abandonando el país cuando aún no era tarde.

La película es del año 2008 y su director Vicente Amorin.

sábado, 8 de febrero de 2014

Gravity, un viaje alucinante por el espacio



"Creo que viendo Gravity es la vez que más cerca voy a sentirme del espacio", dijo un crítico sobre la película. Totalmente de acuerdo.

Me puse mis gafas de 3D y allí, en un cine casi vacío, me pareció llevar el casco de los astronautas. Tal es el poder visual de Gravity, la película de Alfonso Cuarón, interpretada muy bien por Sandra Bullock y George Clooney, que son los dos únicos personajes.

Y es que Gravity es un viaje alucinante en ese solitario espacio que nos rodea. No sé qué pensará un astronauta de la película, pero para las personas que nunca podremos ir allí, se me antoja nuestra mejor ocasión para salir de la Tierra.

La historia es sencilla: accidente espacial por la explosión de un satélite, que afecta a nuestros protagonistas, que viajan a bordo del transbordador espacial Explorer. Los desechos del satélite se abalanzan sobre ellos, los desequilibran, rompen la nave, y, en definitiva, los ponen en una situación límite.

Lo bueno, la virtud, de Gravity, es su poderío visual, sin que ello quiera decir que no tiene también un contenido argumental atractivo. No me parece tan simple como dicen el guión. Ni me parece que no haya un mensaje que existe en toda obra cinematográfica. Aquí también existe. Es la lucha por la vida, por abandonar la soledad, que supone ese oscuro agujero negro que es el espacio, y la muerte. 

Hay una clara idea: el Planeta Tierra es la vida y el Espacio es la muerte. Y la doctora Ryan Stone (Sandra Bullock), novata en este tipo de misiones, y el más veterano Kowalski (George Clooney), intentan agarrarse a esta vida de forma desesperada, como creo que todos haríamos.Stone quizá en algún momento se dé por vencida y piense en dejarse llevar y reunirse con su hija en el cielo, pero desde luego si eso pasa, es cuando está muy debilitada y le falta el oxígeno.

Hay escenas muy emotivas en Gravity. Para mí, la mejor es cuando Clooney decide que uno de los dos tiene que salvarse y suelta el cinturón que le agarra a Bullock. Acto patriota, acto solidario, acto por el interés común o simplemente visión de la situación. Pero Kowalski lo hace y erige a Stone de heroína del espacio, que será mucho tiempo recordada.

Ideas más prácticas nos llevan a pensar lo bien que nos vendría a todos saber más idiomas, ¿verdad?, como el chino, por ejemplo. Cuando veáis Gravity, sabréis por qué.

"Cadena perpetúa", un peliculón que nos obliga a tener esperanza



"La esperanza es una buena cosa y las buenas cosas nunca mueren" es la frase culminante de la película "Cadena perpetua", y, a la vez, es la idea que intenta transmitir: no hay que perder la esperanza en ningún caso. Buena lección que debemos aprender cuando las cosas nos van mal o no tan bien como nos gustaría.

Claro es que será díficil que nos vayan tan mal como le van al protagonista, Andy. Acusado de un crimen que no comete, violado en repetidas ocasiones en la prisión de Shawshank, esclavo del Alcaide, y lo más importante, condenado a cadena perpetua. Si esta película fuera una obra menor, todo esto seguramente hubiera ido aún a peor, pero resulta que es una de las mejores películas de la historia (así considerada durante mucho tiempo) y entonces, lógicamente, hay cabida a la esperanza y las cosas se arreglan magníficamente, brillantemente, y todos los espectadores sentimos un alivio enorme y nos vamos a casa pensando que hemos visto una obra maestra.

"Cadena perpetua" es un peliculón, que yo no había visto hasta ahora (ya me vale). Y como supongo que el argumento es más que conocido, preferiré hablar de las cosas que me ha sugerido.

Creo que ante todo es una historia de una gran amistad entre dos hombres privados de libertad, con una condena de por vida, es de hecho una de las mejores películas sobre la amistad. Andy y Red, Red y Andy, dos caracteres diferentes con una buena dosis de inteligencia en sus cerebros. Uno, Red, es todo un veterano en la cárcel. El otro, Andy, también se hará un veterano y demostrará con su inteligencia, y su resistencia, su veteranía.

Centrada la historia en 1949, evoluciona en el tiempo de una forma uniforme. A medida que pasen los años, observaremos entusiasmados la trayectoria de los dos amigos en el penal. Andy se hará bibliotecario y merecedor de la confianza del maldito alcaide. Esa confianza se convertirá en dependencia del segundo hacia el primero, pero a la vez en dominio, en abuso de poder. El alcaide tiene a Andy en sus manos. Lo que descubriremos los que vemos la película es que Andy lo tiene todavía más cogido a él, afortunadamente.

Si cuando llega el momento decisivo de la historia, ya estamos totalmente convencidos de que es una gran película, cuando descubramos lo que hay detrás del poster de Rita Haywoord ya nos quedamos alucinados y pensamos ¡dios por fin se ha hecho justicia!. Nunca un suicidio de un director de una prisión lo he disfrutado tanto viendo la pantalla.

¡Qué pena (o no, depende de los gustos), que en 1994, año de "Cadena perpetua", también se hicieran Forres Gump y Pulp Fiction! Ambas evitaron que este film se llevase 7 oscars que seguramente estaban bien merecidos, por lo menos el de los dos actores principales: Tim Robbins (Andy) y Red (Morgan Freeman).

En cualquier caso, es la demostración de que no siempre ganan las mejores películas en los Oscars y la prueba de que el público termina reconociendo cuando hay un relato que emociona, que merece la pena y que va a trascender para convertirse en un precioso recuerdo en nuestra memoria.


miércoles, 5 de febrero de 2014

La gran estafa americana: ¡vaya pareja de timadores!




Los timadores natos son Irving Rosenfield (Christian Bale) y su amante, Sidney Prosser (Amy Adams). El "aprendiz" de timador, el agente del FBI Richie DiMaso (Bradely Cooper). Los timados, el alcalde de New Jersey y algunos congresistas americanos.

La historia, de una forma muy esquemática, es la de dos timadores que son descubiertos por un agente del FBI y obligados a colaborar para pillar al alcalde de New Jersey cometiendo un delito de corrupción y urbanístico y haciendo cometer un delito a algunos congresistas con los que tiene relación.

Algo de lo que cuenta fue un caso real sonado al final de los 70.

Esta película ha sido la gran triunfadora de los Globos de Oro y tiene 10 nominaciones en los Oscar.

Hay que reconocer que el argumento tiene su miga y casi al final hay una buena sorpresa y quien lleva las riendas del asunto y cree tener todo controlado, el agente del FBI, no alcanza la gloria que buscaba, porque en el fondo no es un timador experimentado y se asocia con unos truhanes, la pareja, que sí lo son.
Y lo son por el motivo que que Irving repite varias veces, por la necesidad. La necesidad y el deseo de sobrevivir te hacen agudizar el ingenio y te hacen estafar y mentir para salvar tu cabeza.

Lo que yo me planteo es si el bombo que ha tenido este trabajo cinematográfico está tan justificado.

A diferencia de El lobo de Wal Street, donde DiCaprio lleva el gran peso de la interpretación y realmente sale airoso, en La gran estafa americana, ese peso está más repartido entre la pareja de amantes citada, el agente del FBI y la mujer de Irving, Rosalyn (Jennifer Lawrence). A destacar también el papel del alcalde Carmine Polito (Jeremy Renner).

En La gran estafa americana, todo es apariencia. Se nota desde la primera escena en la que Christian Bale se pone su pelo postizo. Es un aviso de lo que va a ser el tema. Tratar de ser lo que no sé es para llenarse los bolsillos o para evitar la cárcel en el caso de que las cosas vayan mal.

Pero aunque las interpretaciones de Bale y Adams son buenas, creo que ninguno de ellos se convierte en un personaje de ficción inolvidable. Y lo mismo, en general, opino de esta película. Me parece entretenida, astuta, inteligente, pero no inolvidable, ni emotiva ni entrañable. Así que realmente y aunque se lleve bastantes Oscars, no la recordaré nunca como una película que me haya marcado y que quiera volver a ver varias veces.

martes, 4 de febrero de 2014

El visitante



El visitante, película dirigida por Thomas McCarthy en 2008, se caracteriza por su sencillez y austeridad principalmente. Pero esto no la hace carecer de interés y de pretensiones. Partiendo de un cine intimista, el director nos lleva al problema global de la inmigración ilegal y nos pone justamente en la posición de las personas, que son muchas, que viven en Occidente con el miedo siempre metido en el cuerpo de ser deportados.

El protagonista es un viudo, Walter (Richard Jenkins), profesor de Economía en Connecticut, que lleva una vida solitaria y aburrida, intentando matar el tiempo dando clases de piano y emulando a su difunta esposa, una pianista clásica. A causa del trabajo, tiene que trasladarse a Nueva York para dar una conferencia. Y al llegar al apartamento que tiene en Nueva York se encuentra con la sorpresa de que está ocupado por una pareja de inmigrantes ilegales: él, Tarek, un músico sirio-palestino y ella, Zainab, de Senegal, que vende joyas en la calle.

Aunque su primera idea es que la pareja abandone su piso, Walter, al ver que no tienen donde pasar la noche, les permite quedarse por un tiempo. Y ahí es donde se empieza a producir el cambio radical en el protagonista. De ser una persona solitaria, casi desagradable con los demás, como se demuestra con un alumno que entrega una prueba fuera de plazo, Walter empieza a convivir con la pareja de inmigrantes y a hacerse cada vez más sociable. Su pasión por la música será la causa de que empiece a conectar con Tarek, que le enseña a tocar el tambor africano, el djembe.

Para no desvelar demasiado del argumento de El visitante, simplemente diré que ambos van a tocar el tambor a un parque y al volver a casa, Tarek se atasca con el tambor de Walter en la barrera del metro y es detenido, lo que hará que su madre, Mouna, residente en Michigan, se traslade a Nueva York.

Lo que más me ha gustado de El visitante, además del cambio en la vida de Walter, es el buen planteamiento de McCarthy para ponernos en lugar de los inmigrantes. Al utilizar a Walter digamos que, como intermediario, como amigo de la pareja ilegal, hace que nos posicionemos del lado de los extranjeros, que curiosamente, aquí, no son los visitantes, ya que ellos son los que estaban viviendo en el piso de Nueva York. El visitante y el que entra en sus vidas es Walter, que además recobra el interés por su existencia al conocerles a ellos.

Nos toparemos en la película con la burocracia, con su lentitud e inoperancia, y con el cumplimiento riguroso de la ley sin tener en cuenta las circunstancias personales ni las aspiraciones de vida de los personajes.

Muy buena la escena final de Walter tocando el tambor en el metro como nunca lo había hecho: con rabia y a la vez con total libertad.

domingo, 2 de febrero de 2014

El sueño eterno, Bogart y Bacall amándose entre matones y chantajistas


Todo son nombres consagrados en "El sueño eterno". 

La productora es la Warner Brothers de los años 40, con uno de los mejores ejemplos de cine de misterio de la historia. 
El productor, Howard Hawks, es un gran representante del cine americano clásico, sobre todo, del cine de acción y abordó en su cinematografía prácticamente todos los géneros, desde el western a la comedia pasando por el cine negro.
La novela de la que parte la película es "The big sleep" de Raymond Chandler, adaptada por tres de los mejores guionistas de Hollywood -entre ellos William Faulkner-.
Los protagonistas, el matrimonio recién formado, por Bogart y Bacall.
Y el personaje, el detective Philip Marlowe, uno de los más famosos de la historia de la ficción, a la altura, por ejemplo, de Sherlock Holmes.

Lío en el argumento

Lo cierto es que el film es un poco lío, para que andarnos con tonterías. De hecho, ni el mismo autor de la novela, Chandler, supo responder al equipo de la película quién había asesinado al chófer, por ejemplo.
Marlowe tiene que abordar un caso díficil. Es contratado por un viejo millonario, el general Sternwood, que está siendo chantajeado por las deudas de juego de su hija menor, Carmen. Cuando el detective llega a la casa del sexagenario es "abordado" por ésta, que aparece bastante ligera de ropa. Pero hay otra hermana, la mayor, Vivan (Lauren Bacall) que es con la que el detective caerá enamorado y se introducirá en una misión complicada y peligrosa.
Bogart se asa literalmente de calor en la sala dónde está el anciano, que le invita a un coñac y le contrata, aunque sin desvelarle realmente todos los entresijos del asunto. Pero claro está, Philip Marlowe es un tipo duro y acepta el reto, ¡que menos en un héroe de una película de Hawks!
Es díficil, y no voy a hacerlo, explicar toda la trama de "El sueño eterno". Nos encontramos, y no diré más, con acción, suspense, noches lluviosas y casas lúgubres dónde puedes encontrar cadáveres y chicas drogadas, disparos, emboscadas, envenenamientos, y una historia de amor entre los principales protagonistas, que no son otros que Bacall y Bogart. Él, superando los 45, ella con poco más de veinte.

La grandeza de "El sueño eterno"

Más importante que la trama criminal, es la visión del mundo, propia de las novelas de cine negro, lo que da grandeza a la película. Ese detective, metido de pleno en el alcoholismo, esa Vivian, de vuelta de casi todo, cantando en el casino, y los diálogos rápidos y picantes entre ellos, son lo mejor. Puede decirse que el detective se empeña en desgranar y clarificar la situación medio hipnotizado por la mujer, que de alguna manera le arrastra. No importa morir si es al lado de la Bacall. No importa caer en ese sueño eterno.

Escenas de El sueño eterno

Para mi las mejores son la escena de seducción entre Bogart y la bibliotecaria de enfrente de la casa de los gánsters, que es la que se ve en el vídeo

Y también me quedo con la escena de la muerte de uno de los gángsters, que ha conseguido secuestrar a la Bacall. Marlowe lo espera fuera de una casa, escondido detrás de un coche. El matón sale de la casa y se acerca al coche protegido por el escudo de la mujer. Va caminando hacia el coche. Philip Marlowe sigue detrás del auto sin moverse. Al acercarse, Vivian le grita al criminal que el detective está en el volante. El matón dispara al volante y entonces Marlowe sale de detrás del coche y acaba con él. 
Es una escena tensa y emocionante, que una vez más, se resuelve a favor de la pareja, que desde ese momento permanecerá ya unida

El lobo de Wall Street, o, DiCaprio llenando la pantalla



Para mi "El lobo de Wal Street", de Martin Scorsese, es ante todo Leonardo DiCaprio. La presencia del actor llena la película de forma absoluta. El personaje que interpreta se da a una sobreactuación y DiCaprio la lleva a cabo de una forma bastante notable.

Interpretando una historia real, la del corredor de bolsa Jordan Belfort, DiCaprio consigue una actuación que se puede calificar casi de espectacular. Porque además la película es bastante espectacular, excesiva, ambiciosa como el mismo protagonista.

El caso es que después de ver "El lobo de Wal Street" te quedas con una sensación amarga. En estos tiempos en los que todos sufrimos la crisis y nuestra economía, en general, no es muy buena, resulta insultante que un tipo de apenas veinte años sea capaz de llenarse los bolsillos de esa forma tan ilegal y se arree la gran vida sin hacer nada más que estafar a sus clientes. Su final se ve venir y aunque Belfort llega a resultarnos casi humano, más que nada por lo fácil que cae en todos los vicios posibles, creo que sentimos un alivio cuando la policía lo investiga y lo termina castigando a 3 años de cárcel. Poco, la verdad, si se tienen en cuenta todas sus fechorías.

La historia es la del sueño americano con bonita y maravillosa ascensión al poder y al dinero con todo lo que conlleva: mujeres, más mujeres, drogas, más drogas, alcohol, viajes, yates, helicópteros y una pléyade de seguidores. Y luego la caída que se presiente desde el mismo momento de la subida a la cima.

Aunque centrada en el final de los 80, es totalmente válida para los tiempos actuales. Y será siempre válida desde el momento que pensamos que 300 personas acumulan casi la misma riqueza que el resto de mortales. Siempre habrá ricos y pobres. Y siempre habrá ricos que incumplen la ley y otros que no tanto.

"El lobo de Wal Street" es a veces como una comedia loca y disparatada, pero enseguida se torna a drama. Encontraremos multitud de tacos. El "mámale la polla" es casi una constante. Y hay escenas incluso en que se ven esas "mamadas de polla" en un ascensor de la gran empresa de Belfort.

Pero hay también escenas dramáticas, como áquella en la que Belfort tiene que arrastrarse literalmente por unas escaleras hasta llegar a su lujoso coche, o áquella en que el super yate del mágnate casi se hunde.

Tengo que decir que DiCaprio me convence en esta película. Lo noto más maduro cada vez y creo que mejor actor y además se ha atrevido con un personaje que al final nos cae mal, cual capullo yupie descarado y chulo. A veces habla como un predicador a una masa cegada por los millones de dólares que le seguirá hasta donde haga falta. Y él, micro en mano, con unas palabras y una filosofía baratas, los llevará hasta donde se le antoje.

Por cierto, el parecido entre el Belfort real y DiCaprio no es mucho, a mi modo de ver. Pero eso no importa. El actor hace creíble su papel.
 
Me ha gustado mucho la crítica de "El lobo de Wall Street" en el blog Zona Negativa. Os la recomiendo