domingo, 15 de febrero de 2015

Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia)



Birdman representa un escenario dentro de lo que es el escenario de la gran pantalla. Vemos el proceso mental del director o responsable una obra de teatro en Broadway a la hora de enfrentarse al reto.

A mí no me decepcionó Birdman. Michael Keaton, un actor que para mí siempre ha sido un poco extraño, sigue siendo extraño, o raro, aquí.

Un poco atormentado por lo que parece que fue como creador, está rodeado de su exmujer, su hija, una mujer que podría tener un hijo suyo, y el actor estrella que contrata al final para la obra. Estos personajes son secundarios, sin embargo, con respecto a Birdman.

El gran acierto de la película es el enrevesado interior de Birdman. Cuando nos preguntamos a nosotros mismos si seremos capaces de vencer nuestro pasado y los miedos que nos acarrearon, ahí está Birdman o la inesperada virtud de la ignorancia.

Estéticamente deliciosa, con escenas muy bien montadas visualmente.

Un pájaro lo que quiere es volar y volar, y Birdman vuela muy alto en la imaginación mientras el mundo real sigue y él tiene que montar un espectáculo que atraiga al público  y más importante aún que supere la crítica de la crítica más exigente.


Por supuesto, Birdman saldrá ileso, al menos esa es mi versión, porque la ventana del final y la sonrisa de su hija no pueden significar lo peor.

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